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Benvinguts al blog de les biografies musicals relacionades amb JUDAS PRIEST.

La seva creació respon a la necessitat d' anar afegint noves dades que no es troben recollides en les actuals edicions en paper -tant a Judas Priest. Los dioses del metal (Quarentena Ediciones, 2008) com a Judas Priest. Los defensores de la fe (Quarentena Ediciones, 2012)-, així com informacions derivades de la seva publicació. Igualment vol servir de nexe entre l'autor i aquells lectors que vulguin expressar-li la seva opinió.

Su creación responde a la necesidad de ir añadiendo nuevos datos que no se encuentran recogidos en las actuales ediciones en papel
-tanto en Judas Priest. Los dioses del metal (Quarentena Ediciones, 2008) como en Judas Priest. Los defensores de la fe(Quarentena Ediciones, 2012)-, así como informaciones derivadas de su publicación. De la misma manera quiere servir de nexo de unión entre el autor y aquellos lectores que quieran expresarle su opinión.



30 de juny 2008

Entrevista a Metal Symphony

Charlamos con...: Marc Milà, autor de Judas Priest. Dioses del metal

Dentro de nuestra libreria además de tener todas las novedades literarias queremos ofrecer una ficha especial de cada libro para saber más de él.... Y que mejor fuente de información que hablar con su propio autor... Así que cada vez que tengamos oportunidad, os ofreceremos entrevistas a los autores de los libros que reseñamos aquí. De nuevo estrenando sección, tenemos a Marc Milà autor de "Judas Priest. Los dioses del metal" donde a parte de hablar de su libro, nos cuenta como conoció a la banda, cuales son sus gustos musicales o que opina del último disco del grupo "Nostradamus" entre otras cosas... esto es lo que nos cuenta...
Rosa Ibanez/ David Aresté

M.S.: Hola Marc, gracias por tu tiempo. Comentarte que eres el primer autor de libros que entrevistamos en nuestra nueva sección, así que es un placer tenerte por aquí, ¿qué tal estás?

M.M: Muy bien, gracias. Encantado de responder a vuestras preguntas y muy honrado porque contéis con esta entrevista para inaugurar vuestra nueva sección.

M.S.: La primera clara y en bandeja: ¿por qué Judas Priest? ¿Qué tienen ellos que no tengan otras grandes bandas como Metallica, Iron Maiden, Scorpions…?

M.M: No recuerdo ahora quién fue quien dijo que cuando descubres los motivos por los que te gusta alguna manifestación artística, automáticamente deja de interesarte. ¿Por qué Judas Priest? ¿Qué tienen ellos que no tengan los demás? Me resulta difícil explicarlo. Quizá -y aunque sea muy obvio- por todo, pero principal y evidentemente por sus canciones. El impacto que me supuso con diez años llegar a mi casa con la cinta de cassette de British Steel y escuchar las primeras notas de «Breaking The Law», fue tan grande que me marcó para siempre, como creo que lo habría hecho con cualquiera. Si además, meses más tarde estrenan en televisión el video de «Freewheel Burning», en donde la banda se presenta con toda la imaginería del metal llevada al grado sumo, tal vez se obtenga la respuesta a tanta devoción.


M.S.: Según la contraportada del libro “juras y perjuras” que es el primer libro que escribes pero que también será el último. ¿Por qué? ¿No hay otro grupo que merezca semejante esfuerzo?

M.M: Como también explico en la contraportada no soy escritor ni periodista, ni tampoco me dedico profesionalmente a nada que tenga relación con este mundo. Mi trabajo no tiene en absoluto nada que ver con las letras y ponerse a escribir requiere de muchas horas de las que, a causa de la actividad laboral que me da de comer, no dispongo. Crear esta obra ha sido un hobby que se ha venido desarrollando a lo largo de muchísimos años. Los dioses del metal está concebido como el tributo que rindo a la banda a la que admiro y que con su música me ha acompañado, y todavía lo hace ahora, a lo largo de las diferentes etapas de mi vida. Los músicos hacen versiones de las canciones de Judas Priest porque les gusta el grupo, yo, sencillamente, he escrito un libro. Además, y a riesgo de parecer pedante, no creo que jamás pueda llegar a acumular tanto conocimiento de otro grupo como el que tengo de los Apóstoles de la fe metálica.

M.S.: ¿Has tenido la oportunidad de conocer a los miembros de Judas en persona? ¿Has podido intercambiar alguna palabra con ellos?

M.M: Bueno, más que conocerles, estuve con ellos y una veintena más de personas en el meet & greet que organizó la revista Metal Hammer en el Pavelló Olímpic de la Vall d’Hebron cuando presentaron Jugulator. Estaba tan alucinado que apenas articulé palabra, el simple hecho de tenerlos delante ya era suficiente. Todos me parecieron unas personas muy afables y cercanas, y para nada afectadas por los tópicos de la fama y el éxito. Recuerdo que fuera del pabellón había unas cien personas esperándoles.
Cuando salieron y se dirigieron hacia el autocar, lo hicieron sin que les acompañara nadie de seguridad, parándose a firmar autógrafos y a hacerse fotografías con todo aquel que se lo pedía (¡hasta hubo padres que llevaron a sus hijos recién nacidos para que Glenn o K.K. los cogieran en brazos y poder inmortalizar la imagen!). Todo el grupo, pero en especial Ripper, estaba flipando con el ambiente, creo que ni ellos se habrían imaginado que aquello pudiese ser cierto.


M.S.: ¿Conocen la existencia del libro? Si es así, ¿qué opinan de él? Y si no saben de su existencia, ¿vas a buscar la forma de hacérselo saber?

M.M: Que yo sepa, el grupo no tiene conocimiento de la aparición del libro ya que con la editorial decidimos no hacérselo saber para evitar posibles problemas legales. Por norma general, los miembros de Judas Priest no quieren tener ningún tipo de relación con nada en lo que ellos no hayan tenido el control absoluto a lo largo de todo su proceso. De una manera u otra, así me lo dio a entender su mánager, Jayne Andrews, cuando hace tiempo quise ponerme en contacto con ellos. Además, el ejemplo más reciente lo tenemos con el libro de Neil Daniels Judas Priest – Defenders Of The Faith, donde en sus páginas el autor reproduce el e-mail de respuesta de la oficina de management del grupo, en el que más o menos le contestan esto mismo que acabo de explicar.

M.S.: ¿En qué momento dejas de ser un seguidor más del grupo y decides convertirte en su biógrafo? ¿Hubo algún hecho determinante?

M.M: La verdad es que todo empezó un poco a modo de terapia: la gente ya estaba harta de escucharme hablar siempre del grupo y de sus gestas y como tampoco quería perder a mis amistades, decidí escribir todo aquello que sabía de la banda. Esta idea surge alrededor del año 1992 o 1993, y aunque por la época también tuvo lugar la deserción de Rob, no fue ése el factor que me llevó a elaborar la biografía.


M.S.: ¿Quizá fue cuando hubo el reemplazo de Ripper Owens por Halford? ¿Qué pensaste en aquel momento? ¿Era el sustituto ideal?

M.M: La marcha de Halford y la posterior llegada de Owens pienso que fue uno de los momentos más delicados de la historia de la banda y es por eso que es una de las partes del libro donde hay mayor profusión de datos.
No puedo negar que cuando se anunció el fichaje de Ripper me sentí feliz, porque eso quería decir que los fans podríamos volver a disfrutar de la música de Judas Priest tanto en estudio como en directo. Cuando escuché su voz en Jugulator se disiparon todas las dudas sobre si habían acertado o no con el recambio.
Aunque mucha gente siempre ha criticado su falta de carisma sobre el escenario, pienso que Ripper es un vocalista estratosférico, las giras protagonizadas por él, insuperables y en sus shows he disfrutado como nunca. Los elepés de estudio editados en esos años fueron, como marca la tradición de Judas Priest, fruto de su constante evolución y del interés por no perder comba, tomando elementos de las diferentes corrientes que en aquel momento estaban en boga y adaptándolas a su personal estilo. Muchas veces, correr este riesgo lleva implícito el hecho de equivocarse.

M.S.: Y luego tenemos la vuelta de Halford. ¿Crees que era algo necesario o te pareció más un posible movimiento de marketing? No olvidemos que en la gira del “Demolition” no consiguió congregar en la sala Razzmatazz de Barcelona más de 1.500 personas y en la gira de reunión en el Pavelló Olímpic de Badalona tocaron frente a 10.000.

M.M: Quiero pensar que, sin olvidar la importancia económica que entrañó dicha operación, la reunión se produjo cuando ellos ya habían restablecido auténticamente su amistad, tras largos años intercambiándose reproches. También es cierto que la carrera de los Sacerdotes estaba, y está, más cerca de su fin que no de sus primeros verdores, con lo cual es lógico pensar que sea Rob quien ocupe el puesto de cantante llegado ese momento. Respecto a las pobres ventas de Demolition y a la escasa asistencia de público a sus conciertos durante esa época, tal vez encontremos la razón en que tanto en este trabajo como en su anterior Jugulator sus propuestas no acababan de casar con los gustos de los seguidores clásicos de Priest; pero nunca fue culpa de Ripper: él únicamente se limitó a cantar -y cabe decir que fantásticamente bien- aquello que componían Tipton y Downing.


M.S.: Aunque no es el tema que nos ocupa, pero entrando un poco más en lo musical, ¿qué te parece que el nuevo disco de Judas Priest sea conceptual? Bien porque después de tantos años siguen evolucionando; o mal porque no les pega un estilo tan “épico”?

M.M: Sacar un trabajo conceptual en el mundo del metal es todo menos original y más si se trata de un personaje tan manido como Nostradamus. Pero lo que también es cierto es que dentro del espectro de los Defensores de la Fe es algo totalmente novedoso, ya que se trata de la primera vez que lo hacen y supongo que el reto de crear una obra que concatene uno tras otro los momentos más significativos y claves de la vida de este visionario para relatarla -huyendo de referirse a sus trilladas profecías y predicciones- ha sido la motivación que les ha llevado a involucrarse en este proyecto, la simple idea de ir más allá de sus experiencias musicales anteriores.

En Nostradamus han decidido evolucionar añadiendo, como tú muy bien dices, elementos épicos y grandilocuentes que no encontrábamos antaño en sus composiciones, ampliando su espectro musical sin que esto les lleve a perder sus rasgos propios de identidad. Estos repentinos virajes son lo que les hace ser grandes: quizá sea esta imprevisibilidad, este no ceñirse a su propio esquema lo que convierte cada obra en algo único.
Creo que este nuevo trabajo no entra a la primera escucha, ya que los temas son mucho más largos y menos directos que de costumbre, además de contener muchos desarrollos acústicos y de teclados. Pero, por otro lado, creo que estamos ante un disco preciosista al que le vas descubriendo diferentes detalles tras cada escucha y en donde destacan temas que pasarán a convertirse en nuevos favoritos.
Lo que si está claro es que no va a dejar a nadie indiferente y que será idolatrado y defenestrado a partes iguales. Por mi parte, únicamente puedo darles mi aprobación, pienso que se trata de una compilación de excelentes canciones, que marcarán un nuevo hito en su carrera.

M.S.: Supongo que estarás implicado dentro de la escena “metálica” actual, ¿nos podrías decir que grupos escuchas a día de hoy de este género o algún concierto al que hayas ido?

M.M: La verdad es que mis gustos han variado muy poco a lo largo de los años y el grueso de grupos que escucho continúa estando compuesto por los que eclosionaron a principios de los ochenta. Esto no quiere decir que no haya ido incrementando mi lista con grupos con Helloween, Rage y Megadeth o posteriormente Gamma Ray, Primal Fear, Hammerfall y Edguy. Tampoco quiere decir que me cierre en banda a un estilo concreto: también escucho Bonfire, Poison, White Lion o Children Of Bodom. Los últimos conciertos a los que he ido han sido a los de 80’s Dreamers (
http://www.80sdreamers.com/), un grupo de Barcelona que hace covers de bandas de metal de los ochenta. Si podéis, no os perdáis sus directos.

M.S.: ¿Cuánto tiempo tardaste en recopilar toda la información? ¿Y luego en escribir el libro? ¿Encontraste alguna dificultad a la hora de conseguir los consentimientos para publicar cierto material?

M.M: Como ya he dicho antes, todo empezó siendo simplemente un hobby. Poco a poco iba recopilando todas las noticias y entrevistas que aparecían en las publicaciones especializadas (evidentemente a esta ardua tarea me ayudaban los familiares, amigos y conocidos que sabiendo de mi "enfermedad" me hacían llegar todo lo que caía en sus manos referido a los Dioses del metal), y así fui haciéndome con una cantidad considerable de información que decidí convertir en algo parecido a un libro durante 1993.
A lo largo de esos años, "el libro" era el entretenimiento al que le dedicaba buena parte de los períodos vacacionales, y a esta búsqueda de datos se unió un nuevo aliado: Internet y, fundido a este fenómeno, las brutales páginas de los auténticos fans de Priest diseminados por todo el planeta. Este proceso de trabajo fue desarrollándose así hasta la vuelta de Rob a Judas Priest en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo para dar por acabada esta obra. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente, a principios de octubre de ese mismo año, y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, decido traducir el libro al castellano (el texto original está escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques y ampliarlo considerablemente, para entregárselo a Pere Homs, el editor, en febrero de este 2008.


Respecto al consentimiento por parte de sus autores de publicar las fotografías aparecidas en el pliego central y en la portada, todos ellos se mostraron totalmente dispuestos a cedérmelas, lo que para mí ha sido todo un honor. Las de la agencia ForSe son de los fotógrafos que trabajan con la editorial; las de Mariano Muniesa son una cesión para este uso a Quarentena Ed., con quienes acaba de publicar la biografía de Led Zeppelin titulada El poder de la pasión y la magia; Laura es mi mujer (y me las está cobrando en especias, ja, ja…). Con Hood, Petersen, Messina y Dassy contacté a través de e-mail y todos ellos resultaron personas muy amables.
Las fotografías que aparecen firmadas como “colección privada del autor” son aquellas que he ido adquiriendo a lo largo de los años, pero que, lamentablemente, quienes me las han facilitado no ha sabido decirme quiénes eran sus autores.

M.S.: Entrando un poco más de lleno en tu experiencia como escritor, ¿por qué decidiste escribir en presente? ¿Qué tipo de ritmo intentabas darle a la obra?

M.M: Decidí hacerlo así para que cuando se leyera resultara más fácil transportarse a las diferentes épocas y se pudieran vivir más intensamente aquellos momentos.


M.S: Ahora se llevan más los libros de autoayuda, de la Familia Real Española o explicando las intimidades de algunos famosos…. A nivel del mercado más general, ¿qué pretendes enseñarnos con este libro de Judas Priest? Supongo que estarás de acuerdo en que, por desgracia, están más en boga los primeros que cualquier otro género, dejándolos así un poco de lado, ¿verdad?

M.M: Evidentemente estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, pero si te digo la verdad, no me he planteado dónde ni cómo se puede ubicar este trabajo dentro del actual panorama editorial. Únicamente es una muestra de idolatría hacia el grupo -bajo mi humilde punto de vista- más grande de todos los tiempos.
Si además la obra se va vendiendo, la gente disfruta de su lectura y valora el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de ella, la satisfacción que siento no puede ser mayor.

M.S.: Y una pegunta que no puedo dejar de hacerte porque ha sido algo que me ha llamado la atención a lo largo de toda la lectura. En un libro en el que de forma recurrente aparecen los nombres de los países y ciudades por los que pasaron Judas, ¿por qué “Estado español” y no “España”?

M.M: Es un término que creo que engloba mejor las diferentes sensibilidades y realidades nacionales, sin que tenga ninguna otra segunda lectura. Es sencillamente sentirse más a gusto con una opción que con la otra. Es algo parecido a lo que pasa con el hecho de hablar del grupo como Judas Priest, Priest, Dioses del metal, Sacerdotes o Defensores de la fe en lugar de hacerlo como Judas a secas.

M.S: Por nuestra parte ya hemos acabado, agradecerte de nuevo tu tiempo y si quieres decir algo que no se haya dicho, este el momento. Gracias una vez más y ¡suerte!

M.M: Muchísimas gracias a todos los que formáis Metal Symphony por concederme esta entrevista con la que sin lugar a dudas me ofrecéis la posibilidad de dar a conocer el trabajo de toda una vida a los visitantes de vuestra fantástica web. No querría despedirme sin antes decir que todos los beneficios derivados de los derechos de autor de Judas Priest – Los dioses del metal los donaré a la obra social de la fundación de una conocida clínica oftalmológica de Barcelona.

Lo dicho, muchas gracias y a seguir en la brecha.

Rosa Ibanez / David Aresté
Fotos directo: Stuart MacDonald

Crítica a Metal Symphony

Novedades literarias: Judas Priest. Dioses del metal // Quarentena Ediciones

Este mes de Julio estrenamos sección en Metal Symphony... Además de traer a todos nuestros lectores las últimas novedades discográficas, a partir de ahora haremos un amplio repaso de las novedades literarias relacionadas con el rock que salgan al mercado. Ofreciendo así mucha más variedad para consultar y tener algún tipo de referencia... Debido a su reciente actuación en el KobetaSonik y la salida de su último disco "Nostradamus"...el primer libro que os traemos es "Judas Priest. Los dioses del metal", biografía en castellano de Judas Priest escrita por Marc Milà y que Rosa Ibanez se encarga de analizarlo, al igual que todos los libros que pasen por esta sección....

“Imaginemos por un momento a una persona adolescente encerrada en su habitación escuchando la música de sus ídolos a un volumen altísimo, pegando por todos lados fotografías de aquellos a quienes idolatra y pensando que algún día será tan famosa como ellos, que quizás serán sus pósteres los que empapelarán las paredes, sus discos –las ventas de los cuales se contarán por millones- los que harán que muchas familias se pregunten dónde han fallado en la educación de sus criaturas, y su posición en la escena musical una de las que más envidias despierte en el negocio.

Aunque se trate –si se quiere- de un sueño infantil, sólo está al alcance de algunos poder convertirlo en realidad. De unas personas que están en el lugar y en el momento adecuados, a las que su persistencia hace que no se aparten del camino que un día su imaginación empezó a esbozar y que la fortuna allana cuando el desánimo dificulta el paso.”

Este es el preludio con el que Marc Milà abre “Judas Priest. Los dioses del metal”, la primera biografía original en castellano sobre el quinteto de Birmingham. Doscientas ochenta y dos páginas que son el homenaje de un fan al grupo que puso la banda sonora de su vida. Y es que Marc no es escritor ni periodista –aunque su prosa magníficamente cuidada pudiera hacernos creer lo contrario- pero ha dedicado 15 años a recopilar información sobre sus ídolos y a construir esta “Biblia” que nos lleva desde la formación de la banda en 1969 hasta la gestación del que hasta ahora es su último trabajo, “Nostradamus”.

Entrando en lo puramente literario, la elección de una narración en presente me ha resultado algo estática. La atemporalidad con que dota al texto me hizo perder, durante la lectura, la sensación de movimiento al no haber un pasado o un futuro. También sentí que perdía ritmo al llegar a las exhaustivas descripciones de las giras. Párrafos completos que enumeraban ciudad tras ciudad y fecha tras fecha. Pero no quiero que estas apreciaciones personales empañen la imagen del libro; estoy segura de que las baterías de información que a mi me abrumaron podrán resultar incluso insuficientes para los seguidores de los Dioses del Metal.

¿Crees que lo sabes todo sobre los Sacerdotes? Pues te reto a abrir este libro por cualquiera de sus páginas y descubrirás cuántos detalles se te habían escapado. ¿Quieres saber quién realizó la ilustración de la portada del disco “Sad Wings of Destiny”? ¿Quién fue el ingeniero de sonido de “British Steel”? ¿Cuántos singles se extrajeron del “Turbo”? Y esto sólo hablando de la discografía, porque tras ella encontrarás todos los detalles sobre los álbumes recopilatorios, su videografía, discografías en solitario, colaboraciones, apariciones o menciones en series o programas de televisión, documentales, películas, juegos, libros… y todas las fechas de gira desde 1971 hasta el 2006.

Y si te faltaba alguna razón para comprarte el libro o regalárselo a alguno de tus amigos: TODOS los beneficios derivados de los derechos de autor serán donados a una obra social de Barcelona.

Rosa Ibanez

Els déus del metall baixen a la Terra i ascendeixen al Kobetamendi

Pocs minuts després de la mitjanit de divendres, i mentre els altaveus de l’escenari principal del Kobetasonik estan escopint les darreres notes d’un clàssic de Black Sabbath, les llums s’apaguen i comença a sonar «Dawn Of Creation», la peça instrumental que obre el seu flamant Nostradamus. A mesura que el tema avança, l’escenari (cobert fins aquell moment amb una cortina negra) es deixa veure al complert tintat per tonalitats blaves, podent-se observar el teló amb la cara d’en Nostradamus a la qual uns focus vermells li fan d’ulls. El bateria Scott Travis fa acte de presència entre el clamor del públic i quan en el moment just d’iniciar-se «Prophecy» en K.K. Downing, en Glenn Tipton i l’Ian Hill trepitgen les taules, allò és el deliri. Però encara n’hi ha més: mentre en Rob Halford comença a cantar, ascendeix a l’esquerra de l’escenari (tal i com ja ha vingut fent en gires anteriors i farà més tard durant «Electric Eye») vestit amb una espècie d’hàbit platejat i un bàcul coronat amb la forca del diable que els fa d’emblema. Però no és fins després dels primers versos, quan en Rob s’allibera de la caputxa que li cobreix el seu llustrós crani, que es desferma l’autèntica bogeria per part dels fanàtics seguidors que no deixaran de saltar, corejar i cantar el cançoner de Judas Priest fins que «You’Ve Got Another Thing Comin’» exhali l’últim sospir.

El so que s’escolta a través de P.A. és brutal a la vegada que nítid, fet que permet gaudir extraordinàriament d’aquesta peça marca de la casa i comprovar que la maquinària Priest està perfectament engreixada.
En Glenn i en K.K., que han estat fent els cors durant el pont de «Prophecy», no deixen temps per pensar i l’enllacen amb «Metal Gods» (produint-se el primer canvi de teló de fons on hi apareix el símbol del grup) amb l’audiència acompanyant amb els seus salts i crits la cadència rítmica d’aquesta cançó. La tarima coronada per la nova bateria d’en Travis és una espècie de cub de dos metres d’alçada que duu pintat un motiu tribal dels que acompanyen la nova tipografia de Nostradamus i a banda i banda hi ha dues escales que permeten accedir a l’escenari. Tot d’una, es descorren les seves parets frontals i entre el fum vermellós que emana del seu interior es pot observar l’ombra del metalgod que irromp de la penombra amb els seus moviments robòtics.
Acabat el tema, el grup aprofita per saludar la seva fervorosa parròquia i oferir-li la primera de les peces que han recuperat del seu llegat clàssic per a aquesta gira d’estiu: la inèdita en directe «Eat Me Alive», que es va decidir no tocar al tour de presentació de Defenders Of The Faith ja que havia estat inclosa a la llista elaborada pel PMRC (Centre de Recursos Musicals per a Pares) a causa del seu contingut sexual, i que és rebuda com la pluja del mes de maig a casa nostra. En Halford, que ja s’ha tret la túnica i ara porta un jaquetó negre amb detalls platejats, agafa una bandera amb el símbol de la creu que mou amb traça d’autèntica majorette del metall. Amb ella coronarà les curtes passarel·les que flanquejen el kit de bateria durant la interpretació de «Beetween The Hammer And The Anvil», que no tocaven des de la presentació del seu aclamat Painkiller i que sona extraordinàriament fantàstica. A continuació descarreguen una altra de les gemmes oblidades, «Devil’s Child», amb el seu inconfusible riff i el seu ritme vigorós. A aquestes alçades, en Downing -hiperactiu durant tot el xou- i en Tipton -força apagat en comparació amb altres vegades- ja s’han desposseït de les seves jupes de cuir i han lluït els seus nous models de guitarra personalitzats (una flying blanca en el cas del primer i una explorer negra en el del segon), mentre que en Halford ha patit a l’hora d’encarar l’últim agut del tema del disc Screaming For Vengeance. Curiosament, i davant de la mirada atònita dels més escèptics, la rovellada veu del cantant, qüestionada des de la sonada reunió el juliol de 2003, en surt victoriosa i ens obsequiarà amb la millor interpretació vocal des de la seva tornada.

Els primers compassos de la nit ja han permès respirar un ambient especial: un feed-back d’energies constant, una espècie de comunió divina entre els Apòstols i els seus fidels. No cal dir que el públic està predisposat a fruir del set-list letal que Judas Priest està descarregant en els diversos festivals i a delectar-se amb l’ambrosia que la formació ha convertit en música, però també és evident que aquesta renovació ha afectat l’estat anímic dels Sacerdots que es mostren motivats i il·lusionats en extrem quan ataquen tots i cadascú dels temes. Se’ls veu distesos i assaborint cada minut que passa, com si haguessin aconseguit superar la pressió d’haver de demostrar constantment que continuen sent els mateixos que van commocionar la comunitat metàl·lica amb l’edició de Painkiller.
La veu del metall es passeja majestuós mentre explica que a continuació tocaran una cançó del disc British Steel que conté la paraula “law” en el seu títol. Els devots de la fe metàl·lica literalment embogeixen quan se’ls pregunta repetides vegades “Breaking the what...?” i els quatre instrumentistes arranquen les primeres notes de «Breaking The Law», caient els fans en l’autèntic èxtasi místic-musical que els comunica amb els déus.

Arribats a aquest punt, els feligresos ja s’han rendit al Summe sacerdot que agraeix els crits d’”oé-oé” amb el quals acomiaden el tema. Però quan l’emoció d’aquest moment encara persisteix en l’ambient, les baquetes d’en Travis metrallen amb el brutal ritme marcial del també insòlit en concert «Hell Patrol» que és acompanyat per una marea humana de punys alçats. Increïble.
El teló amb la cara del profeta visionari i les campanes ens indiquen que és l’hora de «Death», l’última peça que presentaran del seu flamant treball. Les portalades centrals de la plataforma de la bateria s’obren de nou i permeten l’entrada estel·lar d’en Rob assegut en un tron amb els braços coronats per dues calaveres, amb el tresquarts que va lluir al final de la gira anterior i subjectant un bastó amb el qual s’ajudarà per moure’s per l’escenari i dramatitzar la composició amb l’histrionisme que el caracteritza. Una elecció no gaire encertada tractant-se d’una peça tan llarga i densa instrumentalment que ralenteix els ànims dels presents.
A continuació pren el relleu un altre dels tresors deixats de banda i que fins ara mai han interpretat en directe: «Dissident Agressor» que Priest encara amb actitud, però que demana un grau d’exigència vocal al qual en Halford no hi pot arribat actualment.
«Angel» es presenta com la balada de la nit, interpretada amb mestratge pel grup al complert (primer en K.K. i en Glenn arpegiant les cordes de les seves guitarres, després en Rob entonant els versos d’aquesta sentida peça i finalment l’entrada de les línies de baix de l’inadvertit Ian i la força dels bombos de l’Scott) fent evident que aquest tema hauria d’haver-se convertit en una habitual des de la sortida d’Angel Of Retribution.
Aquestes darreres cançons han baixat les revolucions del concert, però els Sacerdots tenen un as amagat a la màniga. Quan es descorre la cortina del seu anterior treball i es desplega la de l’ull elèctric en el mateix moment en què sona «The Hellion», les brases s’encenen de nou i els càntics acompanyen totes les harmonies i els solos d’«Electric Eye», convertint-se en un dels altres punts àlgids de la nit. El grup es mostra feliç i agraït davant de la unànime aclamació amb la qual l’homenatja tot l’auditori.
Si encara quedava algun dubte, ara és evident que tothom està totalment sotmès a la voluntat celestial i més quan es presenta l’himne encuirassat del menystingut Defenders Of The Faith, «Rock Hard, Ride Free». En Rob demana la participació dels assistents perquè piquin de mans i la veritat és que l’estampa de desenes de milers de braços enlaire durant la interpretació d’aquesta sublim fusió de melodia i força, resulta difícil d’oblidar.

Però els Priest encara estan disposats a donar més i entre les peces que estan repescant del seu llegat, ara li toca el torn al demoníac «Sinner» on en K.K. pren el paper protagonista de guitar-hero amb l’ús de la palanca a l’inici del tema. Tota una delícia poder tornar a escoltar aquesta obscura composició on en Halford fa una interpretació força digna.

L’Scott Travis comença a repicar damunt dels seus timbals petites frases que acabaran desembocant en un dels clàssics moderns del grup, el devastador «Painkiller», que és rebut amb signes d’absoluta joia per part dels feligresos de l’església del metall. El vocalista, amb la caçadora on llueix la creu patada, despatxa la peça amb els genolls clavats a terra, mentre que els altres músics aixequen les seves guitarres com a mostra d’orgull davant la nova ofrena de càntics que els acaben de regalar els beats de Judes, el sacerdot. Si bé és cert que l’actual estat vocal del nostre cantant li fa impossible apropar-se a l’estàndard que ell mateix va marcar quan va enregistrar el disc a principis dels noranta, també cal fer evident que els seus companys són capaços de reproduir amb escreix l’agressivitat que ha destil·lat sempre i per la qual és rebut amb demostracions d’eufòria col·lectiva.
L’escenari es queda a les fosques i només s’escolta el brogit eixordador i inconfusible del motor de la potent Harley Davidson. Com sempre, durant l’acte litúrgic per excel·lència a qualsevol concert dels Defensors de la fe, els fidels tenen la seva particular aparició de la Verge quan en Rob surt novament, entre glopades de gel sec, de l’interior de l’estrada amb la gorra de plat, l’habitual jaqueta metal·litzada i pilotant la seva platejada màquina. Les gairebé vint-i-cinc mil ànimes allà congregades tenen la definitiva experiència religiosa quan en Glenn descarrega impunement el riff de «Hell Bent For Leather».

A continuació «The Green Manalishi (With The Two Pronged Crown)» fon definitivament els cors acerats d’un públic literalment enfollit que canta fins a l’extenuació el clàssic de Peter Green que, des de fa dècades, el grup s’ha fet seu. En aquests moments el grau de paroxisme és impossible d’explicar amb paraules, però es pot simbolitzar en les ganes que els creients posen en el joc vocal al qual el leatherman els té acostumats abans de presentar «You’ve Got Another Thing Comin’» i que la parròquia entona fins a quedar-se sense alè. En Rob Halford apareix vestit amb la caçadora que lluïa a l’anterior gira mentre interpretava «Judas Rising» però escurçada, i es mostra tant entusiasmat per la manera com el públic ha portat al grup en l’aire durant tot el xou que l’obsequia amb uns passos de ball dignes d’un primera espasa del ballet rus i una demostració de plenitud de forces corrent d’un cantó a l’altre de l’escenari abans d’acomiadar la cançó, saludant de nou juntament amb els seus companys, damunt de la plataforma i amb el teló de la bandera anglesa retallada per les lletres de la banda al seu darrera.

Tot ha acabat i els cinc membres de la banda s’apropen als límits de l’escenari, aplaudeix la seva gent agraint-los la forma com s’han lliurat i les ganes que han transmès des de les butaques. Mentrestant, els fans els brinden un llarg i calorós comiat, encoratjant la seva encomiable perseverança i pregant pel proper adveniment dels déus del metall a la Terra.


Marc Milà Hernández
Fotos: Ross Halfin (1, 3, 4, 5, 6) & Stuart MacDonald (2)

15 de juny 2008

Entrevista a Corsarios del Metal

Domingo, junio 15, 2008 Esta noche en Corsarios: Especial Judas Priest + KISS
Esta noche en Corsarios del Metal tenemos un nuevo especial que hará las delicias de los fans más acérrimos de dos de las bandas de rock más importantes de la historia y que coincidirán la próxima semana como cabezas de cartel del Festival Kobeta Sonik: KISS y Judas Priest. En nuestro programa de hoy dedicaremos las dos horas a recordar anécdotas de los grupos, a pinchar canciones conocidas e inéditas y a hablar tanto del pasado como del presente de dos mitos vivos de nuestra música.
Para ayudarnos a desentrañar más curiosidades de Judas Priest contaremos con una entrevista a Marc Milà Hernández, autor de "Judas Priest, los dioses del metal" y perfecto conocedor de la biografía de los Metal Gods.
Si quieres escucharla, haz Clic Aquí.
Además, tendremos más entradas del concierto de TAKO para regalar a los que participéis en el programa, tanto a través de nuestro Chat, el MySpace o nuestro correo electrónico, como por vía telefónica, en el 91 381 33 70.
Recordad que Corsarios del Metal se emite todos los domingos desde las 22:00 hasta las 24:00 en Radio Enlace, en el 107.5 de la FM de Madrid, y que podéis escucharlo haciendo Clic Aquí.
Feliz y festivalera semana Corsaria!!! Especial Judas Priest y KISS. (Primera Parte)
  1. RUNNING WILD: “Bad to the bone” (Death or glory) (Sintonía de inicio)
  2. JUDAS PRIEST: "Victims of changes" (Sad wings of destiny)
  3. JUDAS PRIEST: "The green manalishi" (Sin after Sin)
  4. JUDAS PRIEST: "Exciter" (Stained Class)
  5. JUDAS PRIEST: "Hell bent for leather" (Killing Machine)
  6. JUDAS PRIEST: "Breaking the law" (British Steel)
  7. Entrevista a Marc Milà Hernández, autor del libro "Judas Priest, los dioses del Metal"
  8. VIRGIN STEELE: "Screaming for vengance" (Tribute Judas Priest. Vol II)
  9. KISS: "Let me now" (KISS)
  10. KISS: "Do you love me" (Destroyer)
  11. KISS: "Love Gun" (Love Gun)
  12. KISS: "I was made for loving you" (Dinasty)
  13. CHINCHILLA: "I stole your love" (Madness)
  14. KISS: "I love it loud" (Creatures of the night)
  15. KISS: "Detroit rock city" (Destroyer)

13 de juny 2008

Entrevista a Renacer Eléctrico

MARC MILÁ HERNÁNDEZ: TOMANDO LA MEDIA A LOS CLÉRIGOS METALIZADOS

Puede la mirada de un parroquiano fervoroso hacer justicia al párroco de sus desvelos; o para dejarlo más claro, un seguidor acérrimo de los británicos Judas Priest sería capaz de contarnos su historia ofreciendo una mirada diferente a la par que realista. Pues en efecto, Marc Milà Hernández puede y lo hace con talento en uno de los últimos lanzamientos de Quarentena Ediciones.

Ante todo destacar para bien que tu mirada es totalmente crítica a lo largo de este estudio, siendo así duro pero justo; ahí está el caso de reconocer que Halford no parecía encontrarse en forma en cuanto a cuerdas vocales se refiere a su regreso con los Priest. ¿Cómo has hecho para poder mirar con la suficiente distancia la carrera de la banda declarando, como haces en la contraportada de la obra, que únicamente eres un fan? Es decir, el fanatismo por algo suele llegar a nublar la razón hasta ensalzar esa unidad cual algo insustituible. Me parece que has conseguido un recorrido bastante realista por la carrera de estos británicos. ¿Qué piensas de ello?

Es todo un elogio que pienses esto, ya que en muchas ocasiones me ha resultado muy difícil no ser extremadamente subjetivo. Pero como mínimo lo he intentado y he procurado ser lo más sincero posible, criticando cuando pensaba que no daban todo lo que de ellos se esperaba y elogiándolos cuando nos han hecho sentir con su música los tipos más felices del mundo. No cabe duda que el simple hecho de que Judas Priest tenga una carrera tan larga, te permite tener muchos aspectos para comparar, y cuando un disco, una gira o cualquier otro factor no se ajusta a aquellos elementos diferenciales por los que te has convertido a la fe metálica del sumo sacerdote, has de ser lo suficientemente honesto para no aceptar lo primero que te ofrecen. Por otro lado, el seguirlos durante casi veinticinco años te permite tener una perspectiva y un punto de vista que, aunque no merma la pasión y la visceralidad con la que vives todo lo que acontece en el universo Priest, sí que te permite racionalizar y relativizar todo lo que sucede.

Me han interesado las similitudes o casi hermanamientos que parecen formarse a lo largo de las páginas de “Judas Priest: Los Dioses Del Metal” con respecto a algunos trabajos discográficos del combo. Debo reconocer que siempre me pareció que “Killing Machine” y “British Steel” eran álbumes parejos (incluso por ofrecer sencillos aptos para la FM como “Take On The World” y “United”, respectivamente); igual pienso con respecto a “Screaming For Vengeance” y “Defenders Of The Faith”. ¿Piensas que en esos dos puntos de su carrera buscaron la estabilidad más allá del progreso?

Sí que es cierto que entre todas las obras publicadas en su dilatada trayectoria, sean estas dos parejas de plásticos los que guarden mayor relación, pero me gustaría hacer alguna puntualización. Respecto a “Killing Machine” y “British Steel” pienso que este primer trabajo que citas fue el último eslabón evolutivo que necesitaban para llegar a concebir el puñetazo sónico que representó el acero británico, un disco que conjuga una serie de elementos difícilmente repetibles y, que a mi modo de ver, acabó convirtiéndose en la piedra filosofal sobre la que se asienta el Metal tal y como lo conocemos ahora. Por lo que hace referencia a “Screaming For Vengeance” y “Defenders Of The Faith”, estoy totalmente de acuerdo contigo, además ellos así lo han atestiguado: con “Screaming For Vengeance” crearon una fórmula que les sirvió para hacerse con su primer disco de platino y con “Defenders Of The Faith” procuraron mantenerla, apostando más por la estabilidad que por la evolución. Pero no sólo lo consiguieron sino que la perfeccionaron hasta límites insospechados, creando el equilibrio perfecto entre melodía y fuerza, entre estribillos hímnicos y guitarras memorables fluyendo todo a través de una voz simplemente irrepetible.

En muchas ocasiones se ha querido meter a Judas Priest dentro del saco de la New Wave Of British Heavy Metal junto a bandas como Samson, Saxon, Tygers Of Pan Tang, Iron Maiden o los primeros Def Leppard de “On Through The Night”, cuando lo cierto es que ellos ya facturaban Rock psicodélico con ramalazos de la primera metalización cuando esa escena aún ni existía. ¿Cómo crees que influyeron los primeros escarceos musicales del conjunto en las posteriores propuestas que a finales de los setenta estallarían en la corriente del Hard Rock y primer Heavy Metal?

Pienso que Judas Priest, y quizás esto sea pasión de fan, siempre han mantenido un liderazgo latente entre el resto de bandas y creo firmemente que en su carrera hay, en cuanto a su discografía se refiere, cuatro momentos claves que serían: “Sad Wings Of Destiny”, “British Steel”, “Screaming For Vengeance/Defenders Of The Faith” y “Painkiller”. Con “Sad Wings Of Destiny” inspiraron a todas las bandas de la incipiente NWOHM; sus constantes combinaciones de pasajes llenos de luces y sombras, los agudos de Halford y la manera de tocar de Tipton y Downing, cautivaron al propio Rick Savage de Def Leppard (como él mismo atestigua en el video “Metal Works”). Con “British Steel” marcaron la senda a seguir por los grupos que como Metallica, Slayer o Anthrax capitanearían la escena metálica durante los últimos ochenta y los primeros noventa. Con “Screaming For Vengeance/Defenders Of The Faith” llevaron el Metal a cotas musicales y comerciales inimaginables en la que acabó siendo la época dorada del género (en aquellos años también se publicaron trabajos del calibre de “Powerslave”, “Metal Heart”, “Power & The Glory” y “Crusader”, sólo por citar algunos al azar). Finalmente con “Painkiller” logran recuperar el interés por el Heavy Metal que había ido perdiendo adeptos en favor del Thrash y de las fusiones varias. Igualmente se convirtió en el norte que buscaron seguidores y músicos cuando el Grunge desterró a este estilo a realizar la travesía del desierto más larga que jamás tuvo que vivir.

Siempre se entendió como lógico que Rob Halford plantease un proyecto como Fight tras caer rendido ante las geniales fechorías metálicas de Pantera, de los que se reconocía ferviente admirador. Algo parecido le pasaría a Paul Dianno con sus Killers y discos como “Menace To Society”. Las cuestiones e incógnitas llegan con la apuesta Two. ¿Cómo se entiende este cambio de chaqueta en favor de esas modernidades que jamás habían parecido del gusto de Rob? ¿Cuál es tu visión al respecto?

Sin dejar de lado la tendencia comercial imperante, en aquella época Rob barajaba hacer pública, y poco después así lo hizo, su condición homosexual y supongo que el hecho de mostrarse al mundo sin ningún tipo de máscara, afectó a todos los ámbitos de su vida. Así, y esto es una conjetura totalmente personal, supongo que la ruptura con un pasado que le había obligado a fingir un papel, también le llevó en caliente a dinamitarlo todo, tanto personal como musicalmente hablando (recordemos sus críticas despiadadas al género musical que propulsó junto a los otros miembros de Priest y que lo encumbraron a lo más alto), y a presentarse al mundo como un hombre que partía de cero, que cerraba un capítulo de su existencia y empezaba otro en el que no iba a permitir que ningún prejuicio o atadura le impidiera hacer nada que no le viniera en gana. Años después y con la perspectiva que da el tiempo, reconsideró la situación y decidió volver al redil del metal para ser de nuevo el metalgod al que todos hemos admirado.

Los amantes de la escuela más tradicionalista del Metal aborrecen un trabajo como “Turbo”, sin percatarse de que ese LP resulta una obra discográfica la mar de completa. Ya sólo por el hecho de poseer algo como “Out In The Cold” merece todos los parabienes imaginables. Igualmente pienso de aquel tour titulado como Fuel For Life. La majestuosidad de Halford en escena con una actitud totalmente teatral que acompaña a la perfección cada tonada, el montaje o la estética; no hay duda de su reorientación en favor del público norteamericano que en los ochenta disfrutaba igualmente del Heavy como del Adult Oriented Rock o del Glam Metal, pero bendito requiebro. Se adelantaron con valor para hacer un álbum con estilo, más digestivo para los neófitos pero sin perder el sello Priest. Esto queda perfectamente reflejado en el apartado que dedicas a esta etapa. ¿Te has encontrado con muchos fugados de la parroquia del Predicador tras escuchar dicho álbum? ¿Cómo resumirías esta grabación a alguien que jamás la hubiese oído?

En los años ochenta todo estuvo impregnado de una magia especial y las cosas se vivían de una forma bastante más extrema que ahora, no valían las medias tintas. No creo que se pueda hablar de mayor o menor pasión; pero sí es cierto que a diferencia de los noventa en los que todo se relativizó como consecuencia de las fusiones de otros estilos con el Heavy Metal, en 1986 conciliar el Metal con cualquier connotación que se pudiera interpretar como comercial, era poco más que una ofensa. Así cuando los Forjadores del Metal sacaron al mercado “Turbo” (el intento de crear el sonido de los noventa fusionando el Metal más clásico con el más comercial del AOR o el Glam) junto a su llamativo cambio de imagen, se les tachó de traidores, simple y llanamente. Curiosamente, después de recibir palos por todos lados (y aquí es donde se nota el liderazgo latente al que antes hacía referencia) fueron muchos los grupos que intentaron seguir la senda que Priest habían abierto: Saxon y “Rock The Nations”, Scorpions y “Savage Amusement” o Iron Maiden y “Somewhere In Time” fueron algunos. Personalmente es un disco al que le tengo un cariño especial porque fue el primero que me compré coincidiendo con su salida y lo escuché hasta la saciedad, disfrutando sobremanera con piezas como la tristemente relegada al más injusto de los ostracismos “Reckless” o la reivindicativa “Parental Guidance”. Creo que de los amiguetes que degustábamos juntos Metal en aquella época, todos renegaron de este trabajo. No deja de sorprenderme que cuando volvieron a tocar “Turbo Lover” en la gira de “Demolition” (más de quince años después de hacerlo por primera y única vez en Barcelona) el público enloqueció literalmente y se desgañito cantando el estribillo y botando durante toda la canción (algo impensable a finales de los ochenta). Pero volviendo a la segunda parte de la pregunta, a los que se acercan por primera vez Priest, les diría que no se trata de un disco clásico del combo, sino de una espléndida y controvertida obra que muestra la increíble y constante evolución musical en la que se mueve el grupo y con la que intentaron crear el sonido que debía comandar la década de los noventa.

En cuanto a tus vivencias como acólito de esta formación británica, ¿cuál ha sido el lugar más inverosímil o lejano al que te has desplazado para asistir a un espectáculo en directo de Judas Priest?

De mi primer concierto hizo ya veinte años el pasado 20 de mayo. Cuando más tarde presentaron “Painkiller” no pude verlos y desde aquel día me fijé como cruzada el viajar donde pudiera para presenciar sus actuaciones tantas veces como me fuera posible. Desde entonces, cuando confirman las fechas de una gira por territorio español, miro aquellas que caen cerca o en fin de semana y hago las maletas. Así, a parte de verles descargar todas las veces que han venido a Barcelona, mi ciudad, desde el 88, he conseguido verles varias en Madrid, y también en Zaragoza y Valencia. Los lugares más inverosímiles o lejanos quizá serían el Gods Of Metal de Milán (inverosímil por la gesta de viajar más de quince horas en autocar, pasarme las mismas de pie buscando un lugar estratégico para verlos en primera fila y justo después, otras quince horas de regreso) y hace relativamente poco en Londres en el marco del Teenager Cancer Trust, un festival benéfico para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer infantil. Y, evidentemente, este mes de junio espero saldar mi deuda por tierras vascas.

¿Y el fetiche más inesperado que nos podríamos encontrar en tu colección casera?

¡Uf! Esta pregunta sí que es complicada. Como cualquier fan se me podría considerar un poco freak. En casa tenía, hasta hace bien poco, un cartel colgado de la puerta de una habitación en el que rezaba: “Judas Priest Metal Museum”. Ya puedes imaginarte mi nivel de “enajenación me(n)tal”, como dice mi mujer. Entre todos sus trabajos, repetidos la mayoría en sus diferentes formatos, los “tropecientos” piratas, las fotos con ellos, los autógrafos, los pósteres promocionales, los carteles de gira y el merchandising oficial y no oficial, quizá una de las cosas que más sonrisas esboza entre la gente es una especie de troquelado, de más o menos un metro de alto –creo que los ingleses le llaman retail display–, de Rob montado a lomos de su motocicleta que apareció como promo de “Resurrection” y que conseguí gracias a la amistad que entablé con el dueño de una tienda de discos, que tristemente tuvo que cerrar. Lo peor del tema, es que esto es el cuento de nunca acabar. Siempre hay algo que te vuelves loco buscando y nunca encuentras: ya hace unos años que voy detrás del gusano fluorescente del single de “A Touch Of Evil” y no hay manera de hacerme con él.

Regresando a la historia del conjunto, ¿qué opinión te merecen los discos editados con Tim Owens? Para mí “Jugulator”, por ejemplo, es toda una joya que quedó como uno de los mejores discos compactos versados en la corriente metálica que se editaron en los noventa.
Ripper me parece un vocalista estratosférico, las giras protagonizadas por él insuperables y en sus shows he disfrutado como nunca. Los álbumes de estudio editados en esos años fueron, como marca la tradición de Judas Priest, fruto de su constante evolución y del interés por no perder comba, tomando elementos de las diferentes corrientes que en aquel momento estaban en boga y adaptándolas a su personal estilo. Muchas veces, correr este riesgo lleva implícito equivocarse.

Siguiendo con “Jugulator”, sorprende el amplio abanico que utiliza Judas Priest en cuanto a temáticas se refiere a la hora de configurar una u otra canción. Desde la pena de muerte hasta las abducciones alienígenas. Era casi un resumen de todos sus puntos fuertes a lo largo de los años en cuando a conceptos de letras, aunque en esta ocasión menos oníricos en su tratamiento y mostrando una crudeza desconocida en ocasiones.

Con “Jugulator” creo que hicieron un meritorio disco con canciones excelentes (recordemos sino la épica brutal de “Cathedral Spires”, para ilustrarlo con un ejemplo), pero ninguna de ellas me llega a emocionar como lo pueden hacer otras que se han ganado un sitio en mi metálico corazón. Respecto a lo que comentas de las letras (ciertamente mucho más crudas que antaño), no deja de ser curioso que este compendio de temáticas (álbum con personaje como “Painkiller”, “Sinner” o “Tyrant”, la actualización de su punto de vista del derecho a decidir una muerte digna planteado en “Beyond The Realms Of Death”, y ahora recuperado en “Brain Dead”, o las invasiones alienígenas de “Invader” puestas al día en “Abductors”, por citar algunos) fuera llevado a cabo por el equipo compositivo en el que faltaba Halford, que desde la edición de “British Steel” se había convertido en el máximo responsable de los textos de Priest. Por lo que atañe a “Demolition”, en cuanto a manera de sentir las canciones me pasa un poco lo mismo que con “Jugulator”. Es cierto que sin parecerme un buen disco (a pesar de que me han comentado que en el libro soy muy crítico con “Ram It Down” y demasiado benevolente con “Demolition”), con él buscaron abrirse nuevos horizontes entre las hornadas de seguidores del Nu Metal y el resultado no fue demasiado positivo (la dirección a seguir por parte de los miembros de Priest creó entre ellos mismos muchas dudas), aunque considero que “Feed On Me” y “Hell Is Home” son piezas poco valoradas. Por su parte “Meltdown” me parece brutal (el inicio todavía me pone los pelos de punta) y “Live In London”, comparativamente, me parece flojito y pensado para cumplir un contrato (si bien pienso que el DVD era necesario e imprescindible).

¿El delito de abusos sexuales cometido por Dave Holland piensas que llegó a afectar a los Priest? Es decir, ¿sufrió la banda ataques o críticas por el hecho de que Holland fuese durante bastantes años miembro oficial del conjunto? No hay que olvidar que Dave cometió el delito cuando ya no formaba parte de la agrupación. ¿Se sabe si ya había sido arrestado con antelación?

Pocos días después de que en enero de 2004 la prensa se hiciera eco de la condena a ocho años de prisión por los cargos de violación y agresión sexual a un menor discapacitado al que daba supuestas clases de batería, el grupo colgó una nota oficial en su web en la que se desmarcaba absolutamente de este personaje y venía a decir que su actual batería era Travis y que con el tal Holland hacía más de quince años que no tenían ningún tipo de contacto. Que yo sepa la banda no recibió críticas ni ataques porque este tipo hubiese sido su batería durante casi una década, y me parecería totalmente injusto que por culpa de los denigrantes actos de este degenerado hubiera ocurrido algo así. No tengo conocimiento que anteriormente a 2002 este instrumentista fuera detenido ni procesado por tan repugnantes hechos.

Tras la reunión de la banda que grabara “Painkiller”, y una vez editado “Angel Of Retribution”, Judas Priest se mete de lleno en una especie de ópera metálica sobre la vida de Nostradamus. Aunque parezca un gran reto, ¿no es realmente algo un poco manido? Sacar o basarse en las profecías de Michel de Nostredame para componer álbumes o canciones es algo que han utilizado una larga lista de grupos en la escena Rock, desde Thin Lizzy hasta mismamente Nikolo Kotzev, que editó en 2001 un trabajo conceptual doble narrando la vida del francés (en dicho lanzamiento ponían sus voces Glenn Hughes, Alannah Myles, Joe Lynn Turner, Jorn Lande o Doogie White). ¿Qué aspectos novedosos te parece que pueden aportar a estas alturas Ian, K.K. y compañía?

La verdad es que como muy bien dices el sacar un trabajo conceptual es todo menos original y más si se trata de un personaje tan manido como Nostradamus. Pero lo que también es cierto es que dentro del espectro de los Defensores de la Fe es algo totalmente novedoso, ya que se trata de la primera vez que lo hacen y supongo que el reto de crear una obra que concatene uno tras otro los momentos más significativos y claves de la vida de este visionario para relatarla, huyendo de referirse a sus trilladas profecías y predicciones, ha sido la motivación que les ha llevado a involucrarse en este proyecto, la simple idea de ir más allá de sus experiencias musicales anteriores. Pienso también que tampoco vamos a encontramos ante un clásico de los Sacerdotes, pero si la gira de presentación de invierno se desarrolla como ellos han ido dejando entrever con cuentagotas (con un montaje que sólo se puede ver en los teatros de Las Vegas), puede ser como mínimo para recordar. Respecto a las canciones, solamente he podido escuchar a día de hoy el single “Nostradamus” (me parece una muy buena composición, con unos agudos marca de la casa, un punteo que recuerda al de “Painkiller” y un intercambio de solos que te retrotraen a “Rapid Fire”), “Visions” (tiene un sonido que me recuerda a “Subterfuge”, y pese a contener un precioso estribillo no me acaba de decir mucho) y “War” (en mi opinión es muy ambiental, pero le falta más de todo). Por lo tanto poco más puedo decirte sobre lo que aportará “Nostradamus” a la comunidad metálica, de lo que sí estoy seguro es de que no va a dejar a nadie indiferente, y que como en todos los lanzamientos del grupo hará correr ríos de tinta. Pero estos repentinos virajes que puede considerarse como algo negativo, son los que les hacen ser grandes: quizá sea ese carácter imprevisible, el no ceñirse a su propio esquema lo que convierte cada trabajo en algo único y la razón por la que los miembros del grupo puedan considerarse unos creadores en el amplio sentido de la palabra.

Para terminar, y a modo de resumen de la epopeya que te marcaste para narrar este estudio sobre Judas Priest, ¿cómo te las pergeñaste para compilar tantos datos e información sobre las giras de la banda a lo largo de las décadas? Es algo que a muchos les llamará la atención.

Cuando te consideras fan de un grupo, quieres saber todo lo que sucede a su alrededor y tener todo lo que se publica sobre él. En mi caso iba recopilando todas las noticias y entrevistas que aparecían en las publicaciones especializadas (evidentemente a esta ardua tarea me ayudaban los familiares, amigos y conocidos que sabiendo de mi “enfermedad” me hacían llegar todo lo que caía en sus manos referido a los Dioses del Metal). Así fui haciéndome con una cantidad considerable de información que decidí convertir en algo parecido a un libro durante 1993. A lo largo de esos años, “el libro” era únicamente el hobby al que le dedicaba buena parte de los períodos vacacionales, y a esta búsqueda de datos se unió ahora un nuevo aliado: Internet, y fundido a este fenómeno, las brutales páginas de los auténticos fans de Priest diseminados por todo el planeta. Este proceso de trabajo fue desarrollándose así hasta la vuelta de Rob a Judas Priest en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo como para dar por acabada esta obra. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente a principios de octubre de ese mismo año y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, decido traducir el libro al castellano (el texto original está escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques y ampliarlo considerablemente, para entregárselo al editor en febrero de este 2008.

Pues puedes darte por satisfecho pues la criatura te ha salido de lo más interesante. ¿Algo más que añadir?

No querría despedirme sin agradecer a la revista digital “Renacer Eléctrico” la oportunidad que me habéis brindado y recordar que todos los beneficios derivados de los derechos de autor del libro, los destinaré a la obra social de la fundación de una conocida clínica oftalmológica de Barcelona. Es mi forma de rendir un tributo al grupo que me ha acompañado a lo largo de gran parte de mi vida.

Un bonito gesto, sin duda. Judas Priest puede estar orgulloso del estudio que este escritor (aunque sólo sea por esta vez) catalán le dedica desde un coleccionismo cargado de admiración y entrega a la banda que puso la “m” en la corriente Heavy Metal.

Sergio Guillén