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Benvinguts al blog de les biografies musicals relacionades amb JUDAS PRIEST.

La seva creació respon a la necessitat d' anar afegint noves dades que no es troben recollides en les actuals edicions en paper -tant a Judas Priest. Los dioses del metal (Quarentena Ediciones, 2008) com a Judas Priest. Los defensores de la fe (Quarentena Ediciones, 2012)-, així com informacions derivades de la seva publicació. Igualment vol servir de nexe entre l'autor i aquells lectors que vulguin expressar-li la seva opinió.

Su creación responde a la necesidad de ir añadiendo nuevos datos que no se encuentran recogidos en las actuales ediciones en papel
-tanto en Judas Priest. Los dioses del metal (Quarentena Ediciones, 2008) como en Judas Priest. Los defensores de la fe(Quarentena Ediciones, 2012)-, así como informaciones derivadas de su publicación. De la misma manera quiere servir de nexo de unión entre el autor y aquellos lectores que quieran expresarle su opinión.



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24 d’abril 2024

Entrevista a MetalCry.

Entrevista a Marc Milá (escritor): «La impronta de Judas Priest me marcó para siempre»
22/04/2024

Marc Milá Hernández es docente en la escuela pública catalana y fan acérrimo de JUDAS PRIEST, una formación cuyos discos y canciones han sido sus compañeros de viaje a lo largo de las diferentes etapas de su vida, así que decidió rendirles tributo a través de las páginas de un par de libros que ha publicado a lo largo de los años. Joss Metalcry habla con él en esta entrevista.

Estoy haciendo un especial en Metalcry.com, en abril, con motivo del mes del libro, y para que te conozcan un poquito más nuestros lectores habituales… ¿Quién es Marc Milá Hernández?

Como aclaro en la contraportada de la primera edición del libro, no soy periodista ni escritor y mi profesión de docente en la escuela pública catalana siempre se ha desarrollado alejada de ambos mundos. Hasta el año 2008 nunca había publicado ni había colaborado en ningún medio gráfico, con lo cual, y respondiendo a tu pregunta, sencillamente me describiría como un fan acérrimo, un humilde incondicional que admira y rinde tributo a través de las páginas de unos libros a una formación cuyos discos y canciones han sido sus compañeros de viaje a lo largo de las diferentes etapas de su vida.

Sacaste una bilogía de los JUDAS PRIEST, que está formada por “Los Dioses del metal” (2008) y “Los Defensores de la fe” (2012), que salieron ambos hace más de diez años… ¿Cómo nació el proyecto desde el principio?

Echando la vista atrás, antes de la llegada de la era digital en la que ahora estamos completamente inmersos, había un acto casi litúrgico que consistía en grabar en una cinta virgen de cassette las canciones favoritas de tu banda preferida para después regalarla a alguien con quién querías compartir tu música. En mi caso, me gustaba acompañarla de una carátula elaborada de forma casera y rupestre y de cuatro líneas relatando las vicisitudes y la discografía de la formación en cuestión. Con la perspectiva de los años, está claro que aquello se me fue un poco de las manos hasta convertirse en una biografía de casi cuatrocientas páginas…

Pero centrándome en tu cuestión, debo destacar que todo empezó como un simple entretenimiento. Cuando te consideras fan de un grupo, quieres saber todo lo que sucede a su alrededor y tener todo lo que se publica sobre él. Durante años fui recopilando multitud de noticias y entrevistas que aparecían en las publicaciones especializadas (evidentemente a esta ardua tarea me ayudaban los familiares, amigos y conocidos que me hacían llegar todo lo que caía en sus manos referido a JUDAS PRIEST), y así fui acumulando una cantidad considerable de información que decidí convertir durante el verano de 1993 en algo parecido a un libro para mi propio consumo. En paralelo, a esta búsqueda de datos se unió un nuevo e inesperado aliado: Internet y, fundido a este fenómeno, las fantásticas páginas web de los fans de JUDAS PRIEST diseminados por todo el planeta.

Este laborioso proceso de ensamblaje fue desarrollándose inalterablemente durante los períodos vacacionales hasta la vuelta de Rob Halford en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo para dar por acabado el proyecto. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente, a principios de octubre de ese mismo año, y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, decidí traducir el libro al castellano (el texto original estaba escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques, ampliarlo considerablemente y entregárselo a la editorial en febrero de 2008, bajo el título de “Judas Priest-Los Dioses Del Metal”. La primera tirada de ejemplares acabó agotándose y cuando la banda anunció su tour de despedida y K.K. Downing su abandono, Quarentena Ediciones me propuso sacar una edición ampliada del primer volumen recogiendo lo acontecido en los cuatro años posteriores, dando lugar a “Judas Priest-Los Defensores De La Fe”, aparecido en abril de 2012.

¿Por qué optaste por esta banda británica?

Nunca recuerdo quién dijo que cuando descubres los motivos por los que te gusta alguna manifestación artística, automáticamente ésta deja de interesarte.

¿Por qué los JUDAS PRIEST y no cualquier otra banda con mucha más tirada comercial o reconocimiento por parte de los medios?

Hoy en día todavía no se dar una respuesta concreta. Supongo que como suele decirse, aparecieron en mi vida en el momento adecuado y su impronta me marcó para siempre.

Aunque hayan pasado más de cuarenta años, todavía recuerdo el impacto que me supuso llegar a casa con la cinta de cassette de “British Steel” y escuchar las primeras notas de «Breaking The Law». Si a esto le sumas que unos meses más tarde viese el videoclip de «Freewheel Burning» en un programa musical de TVE (Televisión española), tal vez tengas las dos variables que explican tanta devoción.

Aunque el primer álbum de JUDAS PRIEST publicado oficialmente fue “Rocka Rolla”, en el año 1974, los inicios de la formación datan 1969 en Birmingham con otro cantante diferente, al que conocemos todos nosotros. ¿Cuál es el hilo conductor del libro? 

Pues nada más y nada menos que la historia de la banda desde sus primeros pasos en su Birmigham natal hasta los últimos estertores de la gira de “despedida” Epitaph World Tour.  A través de sus páginas se narran sus comienzos (haciendo una parada obligada para hablar de unos primigenios JUDAS PRIEST previos a los legendarios JUDAS PRIEST formados por Ian Hill y K.K. Downing), su ascensión al Monte Olimpo del Acero, el descenso a su particular infierno y la posterior resurrección. Se hace un detallado recorrido por sus discos, desde “Rocka Rolla” hasta “A Touch Of Evil – Live”, por las circunstancias que los rodearon y por la trascendencia que éstos tuvieron en la comunidad metálica; se realiza una parada en todas y cada una de sus giras y se cuentan las anécdotas que salpicaron estos conciertos; se analiza exhaustivamente el proceso judicial en el que se vieron envueltos por supuestamente haber incitado al suicidio a dos jóvenes americanos, la llegada de Tim «RIPPER» Owens, los pormenores del regreso de Rob Halford y el oscuro affaire protagonizado por Dave Holland; del mismo modo, también se concede gran protagonismo al demoledor anuncio del Epitaph World Tour, a la posterior y sorpresiva marcha de K.K. Downing y al fulgurante ingreso de Richie Faulkner.

Los Defensores De La Fe» está dividido en una treintena de capítulos (enunciados con el título de una canción correspondiente al álbum del que se está haciendo referencia), agrupados en seis partes diferenciadas y narrados en presente histórico. Hay además una introducción (que puedes leer en este enlace), un prefacio y un amplio apéndice donde se detallan los datos de todos y cada uno de sus trabajos, se analizan los solos de guitarra de Glenn Tipton y K.K. Downing, se recorren las fechas de todas las giras y se recogen las menciones o apariciones de sus canciones en series, programas de televisión, documentales, películas, juegos y libros. Además, cuenta con un pliegue central con fotografías de las diferentes épocas de la banda tanto en blanco y negro como en color, imágenes de las portadas de todos sus discos y sus correspondientes singles, de su videografía, de sus tours programs y de entradas a los conciertos desde su primera visita a Barcelona presentando “Defenders Of The Faith”.

¿Se analizan los proyectos paralelos o eso mejor lo has querido dejar fuera?

Sí, sí. Los proyectos paralelos de todos los músicos que han estado en JUDAS PRIEST también están detallados en el apartado de apéndices que comentaba anteriormente. Y no sólo los trabajos en solitario, sino también las colaboraciones que los sacerdotes han hecho con otros grupos a lo largo de su dilatada carrera. Vaya que intenté no dejarme nada en el tintero…

Siempre has donado los derechos de autor a fines sociales como los XUKLIS de Barcelona y eso es algo que está más que bien que se haga para ayudar a los más necesitados en el mundo. ¿Llevas la cuenta de todo lo recaudado?

Cuando Quarentena Ediciones estaba en activo, las liquidaciones de los derechos de autor las destiné a la CLÍNICA OFTALMOLÓGICA BARRAQUER y a la FUNDACIÓN PEQUEÑO DESEO, sumando bastante dinero entre ambas donaciones. Pero tras la quiebra de la editorial, compré algunos de los ejemplares de “Los Defensores De La Fe» que le quedaron al editor en el momento del cierre y de unos años a esta parte los vendo, bajo mi propia cuenta y riesgo, a un precio simbólico. Tristemente para mí, las donaciones a la FUNDACIÓ CATALANA PEL PARKINSON primero y las que estoy haciendo actualmente al proyecto ROCK PELS XUKLIS de la AFANOC (Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya), fueron y están siendo irrisorias para lo que realmente me gustaría. Ojalá esta entrevista sirva para dar a conocer todo lo que esta asociación hace por los familiares con niños y niñas oncológicos y que los lectores de Metalcry.com apoyen siempre que les sea posible los diferentes conciertos programados para ellos.

¿Piensas en hacer una tercera parte del libro ya que han pasado muchos años del segundo tomo?

No, no. Ahora mismo no lo contemplo… Como ya te he comentado, escribí un libro, pero ni por asomo me considero remotamente un escritor. Me encanta escribir, sí, pero el simple hecho de ensamblar cuatro frases con sentido requiere para mí de un gran esfuerzo y de un tiempo del que no siempre dispongo. Así que imagínate mimar y dotar de coherencia un texto largo… Pero bueno, en el blog que puse en marcha hace ya unos años a raíz del lanzamiento de “Los Dioses Del Metal”, subo periódicamente actualizaciones de todo aquello que acontece en el universo de los Metal Godsprestando además especial atención a la carrera en solitario de RIPPER, a K.K’S PRIEST, a ELEGANT WEAPONS y otras muchas cosas, en lo que se ha acabado convirtiendo en el apéndice cibernético que da continuidad a “Los Defensores De La Fe”. Os invito a que lo visitéis, como mínimo puede resultaros curioso.

Además, mis ínfulas de periodista quedan saciadas con las colaboraciones que regularmente hago reseñando discos en el webzine argentino Rocka Rolla.

Tras la desaparición de QUARENTENA EDICIONES, la editorial con la que publicabas, ahora eres «Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como», como dice el refrán. ¿Es difícil que una alguien apueste por este tipo de libros por no tener un nombre consagrado?

Sin lugar a duda. Fíjate, tras infructuosos correos electrónicos dirigidos a vuestra web para que publicitarias el lanzamiento de ambos libros, ha habido de pasar dieciséis años para que vosotros, un medio especializado, os hicierais eco de la noticia. Y vaya por delante que no es una crítica, es una evidencia y un ejemplo que ilustra muy bien la respuesta a tu pregunta. Si a eso le sumas la delicada situación por la que pasa la cultura en general y el poco interés por la lectura en concreto… Además, yo soy el primero en mostrar reticencias ante según que producto únicamente por llevar la marca JUDAS PRIEST sin haber contrastado antes de donde sale. En defensa del libro debo decir que lo escribí con mucho cariño, respeto, seriedad y toda la objetividad posible. Tomé las declaraciones de los miembros del grupo y su entorno más cercano (recogidas todas ellas por decenas de periodistas y detalladas en el apartado “Acto de contrición”) y me permití la licencia de contemporizarlas y ubicarlas en el momento temporal exacto en el que ocurrieron los hechos.

¿Qué precio tiene cada ejemplar y como se puede conseguir?

Debo alertar que cualquiera de los dos libros todavía puede comprarse en multitud de plataformas o en algunas librerías por el precio estipulado para la venta al público, pero tras la desaparición de la editorial no percibo ningún porcentaje de esas ventas y por tanto no puedo hacer donación alguna de los derechos de autor. Así que, si alguien tiene la intención de colaborar desinteresadamente con la asociación a través de la compra de “Los defensores de la fe”, puede hacerlo adquiriéndolo directamente en la tienda de discos Pentagram Music Store situada en C/ de les Sitges, 5 (Barcelona), en la librería Llibreria Sonora situada en C/ de Bruniquer, 9, Local 4 (Barcelona), y en el stand de merchandising instalado por la AFANOC en cualquiera de los conciertos organizados por RockpelsXuklisasí como también a través del blog del libro (rellenando la solicitud que aparece en el margen superior derecho). El precio especial de cada ejemplar para esta cruzada solidaria es de 10€.

Hace poco que leí el buen libro que lleva por título CONFESIÓN del genial “The Metal God” y me gustó lo que se llegó a abrir al público con todas las anécdotas de su vida privada. ¿Qué opinas de las memorias que escribió ROB HALFORD?

Confesión” me pareció honesto y sincero. Unas memorias que humanizan al Dios del metal, mostrándolo como una persona frágil y atormentada que, víctima de su propio personaje, pasa todo su infancia y el período de mayor éxito comercial de la banda atrapado en una mentira “inconfesable” que debe mantener a buen recaudo para no dinamitar la carrera del grupo, a pesar de que eso le incapacite para vivir una vida plena que se ve obligada a enmascarar con múltiples excesos. Hay capítulos sórdidos explicando sus escarceos amorosos en los servicios públicos, sobrecogedores como el que narra el suicidio de una de sus parejas, entrañables como aquellos en los que relata la enfermedad de su madre, pero siempre desde una perspectiva muy íntima y -salvo algún comentario puntual en donde se evidencian las tiranteces existentes entre los dos guitarristas- alejada de las polémicas, cosa que no se puede decir de “Heavy Duty. Days And Nights in Judas Priest”, la autobiografía de K.K. Downing.

Siempre explico que cuando a finales de los años 90, Rob Halford hizo pública su homosexualidad, el comentario que más escuché era “ya me lo imaginaba”, pero no vi a nadie que se rasgase las vestiduras ni hiciera hogueras con los discos de JUDAS PRIEST. Un claro ejemplo de que la humanidad avanza, aunque lo haga más despacio de lo que quisiéramos.

Creo que el disco más “raro” que han tenido JUDAS PRIEST en su carrera ha sido “Nostradamus” del 2008, pues fue su primer álbum conceptual en casi 40 años, a la vez que es el último con el guitarrista K.K. Downing que años más tarde renunciaría a la formación. ¿Cómo lo ves con la perspectiva del tiempo?

Nostradamus” es una rara avis, un trabajo único dentro de su discografía: conceptual, doble, con temas mucho más largos y menos directos que de costumbre, y con multitud de desarrollos acústicos y de teclados. Un álbum épico y preciosista al que se le van descubriendo diferentes detalles tras cada escucha.

A pesar de que el concepto y la temática de “Nostradamus” no son lo más original dentro del mundo del metal, en el espectro creativo del grupo sí que era algo totalmente novedoso, ya que se enfrentaban por primera vez al reto de crear una obra que concatenaba uno tras otro los momentos más significativos y claves de un personaje. Seguramente, esa simple idea de ir más allá de sus experiencias musicales anteriores fue la motivación que llevó al combo a involucrarse en el proyecto.

Evidentemente no estamos ante un clásico atemporal y en directo tampoco se le concedió el protagonismo que se insinuó antes de su lanzamiento, pero hay canciones que merecen atención como “Pestilence And Plague”, “Conquest”, “Alone”, “Visions” o la que da nombre al disco “Nostradamus”. Y Glenn Tipton y K.K. Downing se muestran inspiradísimos en todos y cada uno de los solos y las armonías.

Pero como pasa con cualquier trabajo de JUDAS PRIEST, nunca deja a nadie indiferente. Quizá sea ese carácter imprevisible, ese no ceñirse a su propio esquema, lo que convierte cada trabajo en algo único y la razón por la que los miembros del grupo pueden considerarse unos creadores en el amplio sentido de la palabra. Esa ha sido la constante a lo largo y ancho de toda su carrera: “Point Of Entry”, “Turbo”, “Painkiller”… Diferentes entre ellos, pero parte de un mismo universo. La banda podría repetirse como hacen determinadas formaciones que cuentan con el ciego beneplácito de sus fans, pero JUDAS PRIEST prefieren arriesgar y crear cada vez algo especial y singular, a pesar de que muchas veces correr este riesgo lleva implícito que no todo sea como los seguidores esperan.

JUDAS PRIEST tienen ya publicados ni más ni menos que veinte álbumes de estudio y voy a ser un poco malo en esta pregunta que te voy a hacer a continuación. ¿Con cuál disco te quedarías de todos como TOP 1? 

Vaya, esto es como contestar si quieres más a tu padre o a tu madre… No me veo capaz de quedarme con un disco sólo, pero te diré que mi póquer de ases está formado por “Sad Wings Of Destiny”, “British Steel”, “Defenders Of The Faith” y “Painkiller”, todos ellos son momentos claves dentro de la historia del género musical que nos ocupa. Con “Sad Wings Of Destiny” inspiraron a todas las bandas de la incipiente NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal); con “British Steel” marcaron la senda a seguir por los grupos que, como METALLICA, SLAYER o ANTHRAX capitanearían la escena metálica a partir de mediados de los ochenta; con “Defenders Of The Faith”, a la par que con “Screaming For Vengeance”, definieron la esencia del heavy metal tal y como lo entendemos hoy, llevando el género a cotas musicales y comerciales inimaginables. Finalmente, con “Painkiller” se reinventaron a ellos mismos y redefinieron el metal del nuevo milenio, convirtiendo esa obra en el norte que buscaron seguidores y músicos cuando el grunge condenó al estilo a realizar la travesía del desierto más larga que jamás tuvo que soportar.

¿Tienes una sola canción favorita?

Imposible citar una única como preferida, pero va, ya que hemos venido a jugar, una de mis imprescindibles es sin lugar a duda “Breaking The Law”. Esta canción seguramente fue la culpable del comienzo de todo…

JUDAS PRIEST aterrizará en España en junio, para presentar la gira «Invincible Shield Tour Europe 2024» y reivindicar su legado al tiempo que presentan el que será su nuevo trabajo, «Invincible Shield», disponible desde el 08 de marzo de 2024. El disco, la verdad me ha dejado algo frío, por echar de menos a los dos míticos hachas de la guitarra K.K. Downing y Glenn Tipton, pues ni Andy Sneap ni Richie Faulkner no le llegan a la suela de los zapatos y han acabado los británicos convirtiéndose en una parodia de ellos mismos, que ni este nombre ni los fans se merecen, pero siempre bajo mi punto de vista al respecto. ¿Qué te parece este híbrido de juventud con veteranos?

Considerando incomprensible que K.K. Downing no pueda regresar a JUDAS PRIEST (cuando sería la opción más lógica y natural) por la oposición frontal y la intransigencia de Jayne Andrews y Glenn Tipton, debo reconocer también que, sin la llegada y la aportación de Richie Faulkner, no creo que JUDAS PRIEST hubiera continuado grabando ni girando después de su anunciada despedida. Richie Faulkner, a parte de una bestia parda de las seis cuerdas, es musicalmente hablando el motor creativo de la banda en la actualidad: todos los riffs, los solos y las estructuras de las canciones rezuman su personal estilo y en directo lo toca todo, tanto los solos que le correspondían a K.K. Downing como los que hacía Glenn Tipton. Por su parte, Andy Sneap es un fantástico e intachable productor, un número uno en lo suyo, pero desgraciadamente como guitarrista nunca llegará a tener el nivel y la clase de Glenn Tipton. Nunca. Para mí no es más que un “parche” utilizado para “justificar” que K.K. Downing ya no tiene cabida en el grupo.

Ante la enfermedad degenerativa de Glenn Tipton, creo que cualquier fan firmaría para poder ver de forma permanente a K.K. Downing y a Richie Faulkner encima de un escenario y componiendo en el estudio junto al resto de miembros. Pero vaya, dudo mucho que esto vaya a ocurrir. Todavía hoy en día existe demasiado resquemor entre ambas partes.

Este próximo 23 de abril, se celebra “El Día Internacional del Libro” y también se celebra “Sant Jordi” en tu comunidad autónoma natal, que es Catalunya. ¿Cómo venderías el libro en este día especial?

Como bien dices, en Catalunya es una fecha muy esperada, una celebración popular y única que se extiende por todas las calles de pueblos y ciudades, y las invade de puestos de libros y rosas. Este día es tradición regalar una rosa y un libro a la persona amada, al estilo de San Valentín en otras partes de la geografía.

Personalmente, he tenido la gran suerte de que “Los Dioses Del Metal” y “Los Defensores De La Fe” se publicaron coincidiendo con esta jornada festiva y en ambos casos tuve la ocasión de poder estar en uno de estos puestos firmando ejemplares e intercambiando opiniones sobre JUDAS PRIEST con todo aquel que se acercaba. Por si eso fuera poco, la presentación de “Los Defensores De La Fe” se realizó por todo lo alto en el Forum de la Fnac de l’Illa Diagonal de Barcelona junto a un showcase de KILLING MACHINE, la reconocida banda tributo catalana. Creo que esa fusión entre el acto de presentación de una obra con el concierto de una formación tan demoledora como aquella, resulta una fórmula ganadora a la hora de atraer compradores potenciales. Así que, si tuviera que vender de nuevo un libro repetiría el mismo procedimiento. Y aunque se trató por mi parte de flagrantes casos de “intrusismo laboral”, te aseguro que vivir experiencias puntuales como aquellas fue fantástico.

Pero si tu pregunta va más encaminada a como “persuadiría” a los lectores para que se hicieran con un ejemplar de “Los Defensores De La Fe” en este Sant Jordi, les diría que es una obra hecha con mucho celo, amor y respeto hacía una banda a la que venero, sin que este hecho exima al texto de datos contrastados y de sentido crítico. Me gustaría “venderlo” como un libro escrito por un fan para otros fans de una formación que lo ha sido todo en el universo metálico. Si además los beneficios de las ventas siempre se han donado a fundaciones o asociaciones, como actualmente la AFANOC, no me lo pensarías dos veces y me haría con un ejemplar en cualquier de los puntos señalados anteriormente.

JUDAS PRIEST desde el principio han tenido un sonido característico y eso les pasa a pocas bandas en su larga trayectoria discográfica tras tantos años. ¿Cuál es el mejor legado que están dejando para las nuevas generaciones que están por venir?

Puede parecer excesivo, pero creo que su legado es el heavy metal, simple y llanamente. Si entramos a discutir quién sentó las bases del género, la cosa girará entre BLACK SABBATH y ellos mismos, con lo cual no creo que vaya muy desencaminado si afirmo que JUDAS PRIEST es la banda más importante de heavy metal de todos los tiempos (o una de las dos más importantes, no quiero que nadie se enfade a estas alturas). Sólo espero que cuando los sacerdotes cuelguen sus hábitos, reciban el reconocimiento que realmente merecen y que habitualmente no percibo que les dispensen ni el mundo de la música ni los críticos.

Pues hasta aquí han llegado mi ráfaga de preguntas al respecto y gracias por toda tu amabilidad desde el principio de la entrevista. ¿Algo más que añadir?

Pues agradecerte eternamente el gran interés mostrado por el libro a pesar de los años que lleva publicado y la posibilidad que me brindas de hacer visible la micro campaña de donación a una causa tan noble como la que ampara la AFANOC (Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya). Además, para mí siempre es un inmenso placer poder hablar o escribir sobre estos clérigos con alzacuellos metálicos. ¡Nos vemos en la gira!

¡Muchas gracias!

Autor: Joss Metalcry


26 de setembre 2008

Entrevista a Zumbarte

Entrevista a Marc Milà, autor del libro: Judas Priest - Los dioses del Metal
Por Locky Pérez

Después de publicar hace unas semanas la reseña del libro Judas Priest – Los dioses del metal, nos acercamos ahora al autor de la obra.

Marc Milà Hernández, nos descubre los pormenores de su trabajo. A través de sus respuestas, descubrimos a uno de los seguidores más acérrimos de Judas Priest que pueda haber en Catalunya y, posiblemente, España, capaz de encontrar los datos más increíbles sobre el grupo, de realizar varios viajes para presenciar sus conciertos y de recopilar todos y cada uno de los formatos en los que se han editado las grabaciones del conjunto británico.

¿Qué fue lo que te impulsó a decidirte a escribir este libro sin contar con experiencias previas?

Puede decirse que la motivación principal fue “terapéutica”. Como cualquier fan, era (y lo continuo siendo, aunque ahora intento ser un poco más disimulado y sutil) muy, pero que muy pesado y constantemente intentaba hablar del grupo en cualquier contexto y situación. A consecuencia de ello, amigos, familiares y conocidos ya empezaban a mirarme mal cuando insinuaba que iba a sacar el “tema”, y como tenía la intención de conservar estos lazos sociales, decidí ir ordenando cronológicamente toda aquella información que ya tenía o que iba conociendo del grupo para construir una especie de biografía. Eso sí, con la única idea de hacerlo para mi propio disfrute y pensando de forma totalmente idílica y remota en la edición de un futuro libro.

Por los apéndices que incluyes, se deduce que no se te ha escapado nada de lo que tenga que ver con Judas, incluso datos aparecidos en series de televisión, películas, etc. ¿Cómo has conseguido reunir toda esa información, digamos, ajena a los circuitos habituales del rock?

La verdad es que gran parte de estos datos curiosos muchas veces surgen por pura casualidad, sin ninguna intención premeditada: estás viendo la televisión o una película, escuchando una canción o leyendo alguna cosa y, de repente, aparece por allí el nombre de Judas Priest, lo que hace encender tus señales de alarma.

Por otro lado, también ayudan mucho los familiares y conocidos que, sabedores de la “enfermedad”, te tienen presente y te hacen llegar todo aquello que cae en sus manos sobre el grupo, como pasó por ejemplo con el libro La flaqueza del bolchevique.
Y finalmente, sería injusto y poco honesto, no nombrar Internet. Si sabes concretamente lo que buscas, es una fuente casi inagotable de información: no sólo por algunas páginas anecdóticas en las que se puede encontrar algún dato curioso (como los listados de videojuegos en los que aparecen sus canciones), sino sobretodo por las increíbles websites de los fans repartidas por todo el mundo que resultaron una fuente de inspiración constante y un punto de referencia inexcusable para tener acceso a los datos más antiguos y oscuros de la banda (como su participación en las campañas publicitarias de Burger King y Absolute, o sus apariciones cinematográficas).

¿Qué momento de la elaboración de este trabajo te supuso más dificultades a la hora de ponerte manos a la obra?

El proceso de elaboración de este libro quizás no ha sido el convencional ya que arrancó como un hobby allá por julio de 1993 y a lo largo de los siguientes diez años, fui aprovechándome de las épocas de vacaciones para ir ensamblando, en un primario esqueleto de su biografía, las declaraciones aparecidas en las entrevistas o las noticias que había recopilado a lo largo de esos meses e intentaba darle cierta coherencia al texto. Éste largo período de tiempo te permite acumular, sin ser demasiado consciente de ello, mucha información. Debo resaltar que el grueso del libro está sacado de las entrevistas publicadas mayoritariamente por la prensa española especializada, de algún programa de radio y de declaraciones contenidas en determinadas páginas web (todas estas fuentes aparecen detalladas en el capítulo titulado “Acto de contrición”, un apartado que quiero que sea entendido como un reconocimiento a todos estos periodistas y fans).

Este proceso de trabajo fue desarrollándose así hasta la vuelta de Rob a Judas Priest en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo para dar la obra por acabada. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente, a principios de octubre de ese mismo año y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, acepto la propuesta de traducir el libro al castellano (el texto original está escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques y ampliarlo considerablemente, para entregárselo a Pere Homs, el editor, en febrero de este 2008.
Curiosamente esos últimos cinco meses fueron los más estresantes, no sólo por lo que comporta la traducción, sino por el hecho de escribir los cuatro últimos capítulos, contrastar datos que en muchos casos eran contradictorios (todavía recuerdo algunas malditas fechas de los tours…), concretar y cerciorar la validez y la autenticidad de otros aspectos y sucesos en los que no reparas demasiado cuando escribes para ti, unificar criterios –tanto tipográficos como ortográficos-, trabajar codo con codo con las maquetadotas a la hora de crear la portada, elegir las fuentes o componer el apartado fotográfico, así como controlar mil y un detalles que van saliendo de la nada y que nunca se acaban. Todo ello con el handicap que supone el hecho de que mi profesión es otra que poco tiene que ver con el mundo de las letras, que me absorbe la mayor parte del tiempo, lo que comporta tener que destinar todas las horas libres a volcarse en este trabajo, viviéndolo al final más como una obligación que como una diversión.

¿Qué parte del contenido del libro piensas que puede sorprender más a quienes lo lean?

La gente que me ha hecho llegar críticas del libro, opina que no hay nada que les haya resultado desconocido, quizás porque -como tú de forma muy acertada comentas en la reseña publicada en www.zumbarte.com, el único mérito del libro está en haber recogido toda aquella información referida a Judas Priest que está en la mente de cualquier fan y haberla llevado al papel, respetando la cronología de los hechos tal y como se han desarrollado a lo largo de la historia de los “Sacerdotes”.
En todo momento he intentado que los datos aparecidos sean lo más fiables y contrastados posibles, con lo que espero que esto ayude a clarificar algunas cosas que son sabidas por todo el mundo pero de las que muchas veces se tienen diferentes versiones: cómo se les ocurrió sacar la moto y si ésta cayó en alguna ocasión encima del público, podrían ser dos ejemplos válidos.

Por otro lado, respecto al apartado de los apéndices pienso que hay un trabajo de búsqueda de datos muy amplio, ya que he procurado recopilar todos los referidos a su videografía y discografía (cómo, cuándo, dónde y quién grabó cada uno de sus álbumes, el listado de los singles que se extrajeron de cada uno de ellos -así como la posición que alcanzaron en la lista de éxitos-); la carrera fuera de Judas Priest de todos los miembros que han pasado por el grupo y sus colaboraciones con otros artistas; la aparición de las composiciones de la banda en innumerables recopilatorios; como se reparten los solos Glenn y K.K. en todas y cada una de las canciones y la relación de todas las fechas realizadas en las diferentes giras.
Del mismo modo, también creo curioso el pliego fotográfico en el que están recopiladas las diferentes portadas de todos sus trabajos, las de la mayoría de sus singles y las de sus programas de gira, así como también algunas entradas de sus conciertos. Además entre las fotografías que retratan a Priest, aparecen muchísimas que nunca antes han aparecido publicadas. Bueno, como ves, todo el libro me parece fantástico…

Aquí va una pregunta complicada. El libro, documenta de forma exhaustiva la trayectoria de Judas sin olvidar el más mínimo detalle aunque, a la hora de opinar sobre cada uno de los discos, me ha parecido que no has profundizado demasiado. Esto, ¿puede deberse a que no has querido comprometerte porque eres demasiado fan del grupo como para ser objetivo, o por algún otro motivo?

La intención a la hora de opinar sobre las canciones aparecidas en cada disco fue la de hacer una reseña bastante sintética, apuntando varias cosas pero intentando no emitir demasiados juicios de valor (a pesar de que en muchas ocasiones ha sido imposible, sobre todo en aquellos trabajos que pienso que no alcanzaron a un buen nivel), y reduciendo mi opinión a colocar únicamente un adjetivo que trata de englobar aquello que me transmite cada canción.

Quizás tengas razón y hubiese sido más rico haber hecho un análisis pormenorizado de cada composición, hablando tal vez de la temática (no puedo evitar remitir a quien esté interesado en este aspecto al libro Judas Priest – Canciones Vol.1 publicado por la Editorial Fundamentos), o de la estructura instrumental de cada canción, pero decidí tomar la otra opción sencillamente porque me era más satisfactoria.

¿En qué momento de tu vida entra en escena Judas Priest?

Calculo que fue un día de verano de 1983. En aquella época el metal empezaba a tomar fuerza por aquí y, junto a mis dos primos, empecé a escuchar esta bendita música. Recuerdo que entre los tres reuníamos Piece Of Mind, Wheels Of Steel y Ritchie Blackmore’s Rainbow y cuando alguno de nosotros juntaba suficiente dinero para comprar algún disco o conseguía que alguien le grabara uno, aquello era una fiesta. Imagínate lo que supuso para mí cuando ahorré las seiscientas cincuenta pesetas (“Precio redondo de CBS”, le llamaban) que costaba British Steel, mi primera cassette original, y, con toda la ilusión del mundo, me fui hacia casa. Saqué el precinto, puse la cinta, apreté el play y sonó "Breaking The Law"… Aquello fue brutal para unos oídos vírgenes como los míos, que desde ese primer momento han estado sometidos a la voluntad del “Sumo Sacerdote”.

Si a esto le añades que meses más tarde, cuando en el programa Tocata entrevistaron a Dave Holland junto a Obús para presentar el video de "Freewheel Burning", ví aquellas imágenes en las que la banda se mostraba con toda la parafernalia y la imaginería del metal llevada al extremo, pues imagínate…

Como seguidor del grupo, ¿a cuantos conciertos has asistido y, en algún momento, has tenido algún tipo de contacto con ellos?

De mi primer concierto hizo ya veinte años el pasado mes de mayo, y desde entonces los he conseguido ver trece veces más. Tras su vuelta a los escenarios con Ripper en el 98, hago lo siguiente: espero a que confirmen las fechas de la gira, principalmente por España, miro aquellas que caen en viernes o en fin de semana y hago las maletas hacia allí. Así, a parte de verles descargar todas las veces que han venido a Barcelona (1998, 2001, 2002, 2004 y 2005), mi ciudad, he conseguido verles algunas en Madrid (1998, 2001, 2002), y también en Milán (2001), Valencia (2004), Zaragoza (2005), Londres (2006) y Bilbao (2008). Viajar donde puedo para presenciar sus actuaciones tantas veces como me sea posible se ha convertido en una auténtica cruzada.
Respecto a la segunda parte de la pregunta, el único contacto –un poco más largo que la simple foto o el autógrafo a la salida del concierto- que he tenido con ellos fue junto a una veintena más de personas en el meet & greet que organizó la revista Metal Hammer en el Pavelló Olímpic de la Vall d’Hebron cuando presentaron Jugulator. Lo cierto es que estaba tan alucinado que apenas articulé palabra. Todos me parecieron unas personas muy afables y cercanas, y para nada afectadas por los tópicos de la fama y el éxito. Recuerdo que fuera del pabellón había unas cien personas esperándoles. Cuando salieron y se dirigieron hacia el autocar, lo hicieron sin que les acompañara nadie de seguridad, parándose a firmar autógrafos y a hacerse fotografías con todo aquel que se lo pedía (¡hasta hubo padres que llevaron a sus hijos recién nacidos para que Glenn o K.K. los cogieran en brazos y poder inmortalizar la imagen!). Al día siguiente en Madrid pasó un poco lo mismo: aunque no había tanta gente esperándoles, todo el grupo -y muy especialmente Ripper- estaba flipando con el ambiente, creo que ni ellos se imaginaban que sus fans, tras tantos años fuera de circulación, les recibieran con semejantes muestras de admiración.

¿Qué opinas del trabajo que realizó Ripper Owens en su momento?

Aunque siempre se le ha criticado su falta de carisma encima del escenario, considero a Ripper un cantante con unas condiciones vocales que están fuera del alcance de cualquier humano y en todos los shows que le he visto se ha mostrado insuperable. La marcha de Halford y la posterior llegada de Owens creo que fue uno de los momentos más delicados de la carrera de la banda y es por eso que es una de las partes del libro donde hay mayor profusión de datos. Los elepés de estudio editados en esos años fueron, como marca la tradición de Judas Priest, fruto de su constante evolución y del interés por no perder comba, tomando elementos de las diferentes corrientes que en aquel momento estaban en boga y adaptándolas a su personal estilo. Con Jugulator creo que hicieron un meritorio disco con canciones fantásticas y por lo que atañe a Demolition -sin parecerme un buen disco- considero que tiene excelentes piezas, aunque muy poco valoradas, como es el caso de "Feed On Me" o "Hell Is Home". Por su parte el directo Meltdown me parece brutal (el inicio todavía me pone los pelos de punta), mientras que Live In London, comparativamente, me parece flojito y pensado para cumplir contractualmente (si bien su edición en DVD era necesaria).
Lo que me sucede es que ninguna de estas composiciones me llega como lo hacen los clásicos de antaño, pero esto, de la misma manera que las pocas ventas de Demolition y la escasa asistencia a sus conciertos de presentación, nunca fue culpa de Ripper: él únicamente se limitó a cantar –y cabe decir que de manera excelsa- aquello que compusieron Tipton y Downing.

La dedicación a seguir los pasos de Judas Priest, ¿está muy por encima de otras bandas o tienes alguna otra predilecta?

Sin lugar a dudas, la devoción que siento por Judas Priest no la tengo por ningún otro grupo. Aunque si me preguntas por mis bandas favoritas, el primer nombre que me viene a la cabeza es el de Saxon pero, aún a riesgo de parecer pedante, no creo que jamás pueda llegar a acumular tanto conocimiento de otra formación como el que he aglutinado de los “Apóstoles”.
Crear esta obra ha sido un hobby que se ha venido desarrollando a lo largo de muchísimos años. Los dioses del metal, está concebido como una muestra de idolatría, como el tributo que rindo a la banda a la que admiro y que con su música me ha acompañado, y todavía lo hace ahora, a lo largo de las diferentes etapas de mi vida. Los músicos hacen versiones de las canciones de Judas Priest porque les gusta el grupo, yo, sencillamente, he escrito un libro.

¿Cuáles son para ti, los tres mejores álbumes de Judas y porqué?

Pienso que Sad Wings Of Destiny, British Steel y Defenders Of The Faith, serían los elegidos. Con Sad Wings Of Destiny inspiraron a todas las bandas de la incipiente NWOHM: sus constantes combinaciones de pasajes llenos de luces y sombras, los agudos de Halford y la manera de tocar de Tipton y Downing, fueron la fuente de la que bebieron todas ellas.

Con British Steel -su piedra angular- conjugaron una serie de elementos difícilmente repetibles que dio lugar a una magna obra con la que marcaron la senda a seguir por los grupos que, como Metallica, Slayer o Anthrax, capitanearían la escena metálica durante los últimos ochenta y los primeros noventa.
Con Defenders Of The Faith marcaron el estándar del heavy metal tal y como se conoce ahora, creando un equilibrio perfecto entre fuerza y melodía, entre estribillos hímnicos y guitarras demoledoras, fluyendo todo a través de una voz memorable que catapultó al estilo a cotas musicales y comerciales inimaginables en la que acabó siendo la época dorada del género.

¿Cuál es tu patrimonio personal sobre material del grupo?


Como todo fan, siempre quieres tener todo lo que se edita sobre los “Defensores de la fe” y cualquier cosa que lleve el nombre de Judas Priest ya es susceptible de ser coleccionado. Así, a parte de todos sus discos (repetidos la mayoría en sus diferentes formatos), sus singles y decenas de piratas, me encanta coleccionar toda clase de merchandising, las revistas en las que aparecen, los carteles de gira y aquellas cosas promocionales que van llegando a mis manos; también tengo interés por hacerme con los recortes de la prensa generalista que anuncia o reseña sus conciertos (la mayoría no tienen desperdicio…).
Por otro lado, guardo con mucho cariño las entradas, los autógrafos y las fotos con ellos, así como la carpeta del vinilo de Jugulator firmada por todos. Ahora mismo voy detrás del gusano fluorescente del cd-single A Touch Of Evil y del retail display de Nostradamus con el que cubren los arcos de alarma de las tiendas de discos (creo que ya he conseguido convencer a un vendedor para que me lo pase…) para que haga compañía al que ya tengo de Rob montado a lomos de su motocicleta y que distribuyeron con motivo de la promoción de Resurrection.

A vista pasada, ¿qué conclusiones has sacado de esta experiencia?

La experiencia no puede ser más gratificante porque ver publicado el trabajo de media vida, es lo más cercano a haber hecho realidad un sueño. Sólo puedo estar agradecido con la gente que ha estado a mi lado a lo largo de todos estos años participando y colaborando de una manera u otra en este proyecto, y con Pere Homs por la valentía de dar el sí para la edición de esta obra. Si además ahora la gente te va comentando que ha disfrutado de su lectura y valora el trabajo y el esfuerzo que hay detrás, pues la satisfacción no puede ser mayor.
Por otro lado mi profesión no tiene nada que ver con el mundo del periodismo o las letras y ponerse a escribir, aunque sea un libro como este, requiere muchas horas de las que, por motivos laborales, no dispongo. Esto ha comportado, como ya he comentado antes, que en algunos momentos “maldijera” el día en que me comprometí con Quarentena Ediciones para entregarles el libro, ya que siempre necesitas más tiempo del que realmente dispones para hacer las cosas como a ti te gusta.
No querría despedirme sin antes daros las gracias a ti y a www.zumbarte.com por la oportunidad que me brindáis a través de esta entrevista para dar a conocer entre vuestros visitantes y lectores el libro Judas Priest – Los dioses del metal, así como tampoco sin recordar que todos los beneficios derivados de los derechos de autor del libro, los donaré a la obra social de la fundación de una conocida clínica oftalmológica de Barcelona.

Un saludo,

rockead duro y sed libres.

04 de juliol 2008

Entrevista a Noizz Webzine

Entrevista - Marc Milà Hernández

El autor del libro JUDAS PRIEST - Los dioses del Metal, Marc Milà Hernández, responde a nuestras preguntas acerca de este trabajo sobre una de las bandas más importantes de todos los tiempos.

Martín: Qué tal todo Marc! Ya tenemos entre las manos tu primer libro, y por lo que he leído el último. ¿Qué es lo que te ha llevado a escribir un libro así sin pertenecer al mundo del periodismo ni la literatura?

Marc: Básicamente todo surgió a modo de terapia: como todo fan era muy, pero que muy pesado y constantemente intentaba hablar del grupo en cualquier contexto y situación (actualmente continúo igual, pero intento hacerlo con mayor disimulo…), y mis amigos, familiares y conocidos ya empezaban a mirarme mal cuando insinuaba que iba a sacar el “tema”. Como quería continuar conservando estos lazos sociales, decidí ir ordenando cronológicamente toda aquella información que ya tenía o que iba conociendo del grupo para construir una especie de biografía, eso sí, con la única idea de hacerlo principalmente para mi propio disfrute.

M: ¿Cómo te introdujiste por primera vez en el mundo de JUDAS PRIEST?

M: Calculo que fue en 1983. En aquella época el metal empezaba a tomar fuerza por aquí y, junto a mis dos primos, empecé a escuchar esta bendita música. Recuerdo que entre los tres reuníamos Piece Of Mind, Wheels Of Steel, y Ritchie Blackmore’s Rainbow y cuando alguno de nosotros juntaba suficiente dinero para comprar algún disco o conseguía que alguien le grabara uno, aquello era una fiesta. Imagínate lo que supuso para mí cuando ahorré las seiscientas cincuenta pesetas (“Precio redondo de CBS”, le llamaban) que costaba British Steel, mi primera cassette original, y, con toda la ilusión del mundo, llegué a casa. Saqué el precinto, puse la cinta, apreté el play y sonó «Breaking The Law»… Aquello fue brutal para unos oídos vírgenes como los míos, que desde ese primer momento han estado sometidos a la voluntad del Sumo sacerdote.

M: ¿Ha sido una tarea complicada encontrar tanta información sobre el grupo?¿Cómo te has documentado?

M: No ha resultado demasiado complicado, ya que ha comprendido un largo período de tiempo –la idea surge en el verano de 1993- que me ha permitido acumular, sin ser demasiado consciente de ello, mucha información. El grueso del libro está sacado de las entrevistas publicadas por la prensa española especializada, de algún programa de radio y de determinadas páginas web (todas estas fuentes aparecen detalladas en el capítulo titulado “Acto de contrición”, un apartado que quiero que sea entendido como un reconocimiento a todos estos periodistas y fans).
A lo largo de los siguientes diez años, iba aprovechando los períodos vacacionales para ir ensamblando las declaraciones aparecidas en las entrevistas o las noticias que había recopilado a lo largo de esos meses e intentaba darle cierta coherencia al texto. A todo ello me ayudaban los familiares y conocidos que –conocedores de mi “enfermedad” y encantados con este nuevo papel que les permitía no tener que escucharme- me hacían llegar todo aquello que les llegaba a las manos con el nombre de Judas Priest.
Posteriormente, cuando surgió Internet y unido a ello las páginas increíbles de fans repartidas por todo el mundo -que han sido, y lo continúan siendo, una fuente de inspiración constante y un punto de referencia inexcusable-, el acceso a los datos más antiguos y oscuros de la banda fueron más sencillos. Este proceso de trabajo fue desarrollándose así hasta la vuelta de Rob a Judas Priest en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo para dar la obra por acabada. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente, a principios de octubre de ese mismo año y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, decido traducir el libro al castellano (el texto original está escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques y ampliarlo considerablemente -concretamente con los cuatro últimos capítulos-, para entregárselo a Pere Homs, el editor, en febrero de este 2008.

M: ¿Qué es lo que más te atrae de JUDAS PRIEST?

M: La verdad es que me resulta difícil encontrar una única razón o un motivo que me permita explicar el porqué de tanta devoción. Como ya te he dicho antes, el impacto auditivo que me causaron todas las canciones de British Steel fue increíble, y quizás sea su música –aunque pueda parecer muy obvio y simple- el elemento que mayor peso tuvo: la voz, los solos compartidos, las armonías dobles de guitarra, la muralla sonora que creaban el bajo y la batería... Meses más tarde, cuando en el programa Tocata entrevistaron a Dave Holland junto a Obús para presentar el video de «Freewheel Burning» y vi aquellas imágenes cargadas de fuerza y agresividad, con toda la parafernalia y la imaginería del metal llevada al extremo, definitivamente quedé fascinado.

M: Sin duda la banda contaba con algunas personalidades muy especiales, pero desde tu punto de vista ¿quién ha sido el alma de JUDAS PRIEST?

M: Durante los primeros años de vida de la banda, pienso que K.K. Downing e Ian Hill, al ser los fundadores, fueron quienes pusieron todo su empeño para que aquello funcionara y tirara hacia delante, a pesar de todas las vicisitudes con las que se fueron encontrando hasta sacar Sin After Sin, en 1977.
Evidentemente ante esta pregunta, el primer nombre que te viene a la cabeza es el de Rob Halford. Sin lugar a dudas, él ha sido la imagen definitoria del grupo desde que en el 79 decidió hacer del cuero su segunda piel.
Pero también es cierto que Rob abandonó la nave a principios de los noventa y el grupo continuó con otro cantante. Y creo que es en este momento tan delicado cuando surge realmente el alma máter de Judas Priest en la persona de Glenn Tipton: no sólo en estudio (cuando parecía que no había un rumbo a seguir, cogió el timón componiendo la mayor parte de cortes de Demolition y encargándose de su producción), sino también en directo (en donde su papel fue importantísimos para que Ripper Owens fuese plenamente aceptado durante la presentación de Jugulator) fue quién con su actitud y sus ganas realmente tiró del carro para hacer llegar la música del grupo a todos los rincones del planeta.

M: Con la perspectiva que da el paso del tiempo y sabiendo la polémica que hubo en su momento con algunos de los discos de JUDAS PRIEST ¿qué opinas de un disco como “Turbo”?

M: Está claro que si se tiene que nombrar un disco controvertido en la historia del heavy metal y concretamente en la de Judas Priest, Turbo se lleva la palma con diferencia.
Durante los ochenta, todo lo referente al metal se vivía de una forma muy visceral: era blanco o negro. Años más tarde todo se fue relativizando como consecuencia de las múltiples fusiones a las que fue sometido este género, pero en 1986 heavy metal y comercialidad eran dos términos antagónicos que no podían, a ojos de los fans, ir nunca de la mano. Los Sacerdotes eran la quintaesencia del género y sacar un trabajo como aquel -en donde jugaban con las guitarras sintetizadas, usaban estribillos netamente comerciales y atemperaban su música, sin olvidar ese llamativo cambio de imagen- fue interpretado por todo el mundo como una auténtica ofensa y eso llevó a que se les tachara de renegados y traidores, simple y llanamente. Fueron muy pocos los que vieron que aquello no era más que otro paso en su carrera, fruto de su constante evolución, de querer llevar a los seguidores más allá de sus experiencias musicales anteriores. Siempre ha sido una constante en su historia investigar las diferentes tendencias imperantes, extraer sus propias conclusiones y añadir a su coctelera creativa esos elementos… y en esos días el AOR y el glam causaban auténticos estragos en Estados Unidos.
Curiosamente, después de recibir palos por todos lados (y aquí es donde se nota el liderazgo latente que los Metal Gods han ejercido siempre sobre cualquier otra banda) fueron muchos los grupos que intentaron seguir la senda que Priest habían abierto: Saxon con Rock The Nations, Scorpions con Savage Amusement o Iron Maiden con Somewhere In Time fueron algunos.
Personalmente, es un disco al que le tengo un cariño especial porque fue el primero que me compré coincidiendo con su salida, y lo escuché muchísimo. Creo que se trata de una espléndida y controvertida obra que muestra la increíble y constante evolución musical en la que se mueve el grupo y con la que intentaron crear el sonido que debía comandar la década de los noventa, aunque también debo reconocer que no amalgama todos los elementos clásicos de Priest. Lo que sí está claro es que, como cualquier referencia de la banda, crea opiniones totalmente encontradas y necesita de un tiempo de reposo para poder emitir un justo veredicto. ¿Cómo se explica sino que cuando volvieron a tocar «Turbo Lover» en la gira de Demolition (más de quince años después de hacerlo por primera y única vez en Europa) el público enloqueciera literalmente y se desgañitara cantando el estribillo y botando durante toda la canción, algo impensable a finales de los ochenta?


M: ¿Crees que JUDAS PRIEST fueron decisivos para el nacimiento de un género como el Heavy Metal?

M: Quizás esto sea pasión de fan, pero lo creo firmemente. Siempre han mantenido un liderazgo latente entre el resto de bandas y creo que en su carrera hay, discográficamente hablando, cuatro momentos clave que han marcado los puntos de inflexión en la existencia del metal: Sad Wings Of Destiny, British Steel, el pack formado por Screaming For Vengeance y Defenders Of The Faith y Painkiller.
Con Sad Wings Of Destiny inspiraron a todas las bandas de la incipiente NWOBHM: sus constantes combinaciones de pasajes llenos de luces y sombras, los agudos de Halford y la manera de tocar de Tipton y Downing, fueron la fuente de la que bebieron todas ellas.
Con British Steel marcaron la senda a seguir por los grupos que, como Metallica, Slayer o Anthrax, capitanearían la escena metálica durante los últimos ochenta y los primeros noventa.
Con Screaming For Vengeance y Defenders Of The Faith llevaron el metal a cotas musicales y comerciales inimaginables, en la que acabó siendo la época dorada del género (en aquellos años también se publicaron trabajos del calibre de Balls To The Wall, Powerslave, Crusader, The Last In Line, Love At First Sting, Stay Hungry… sólo por citar algunos al azar).
Finalmente, con Painkiller logran recuperar el interés del público por el heavy metal que había ido perdiendo adeptos en favor del thrash y de las fusiones varias. Igualmente, y quizás ahí radica la gran importancia de este trabajo, se convirtió en el norte que buscaron fans y músicos cuando el grunge desterró a este estilo a realizar la travesía del desierto más larga que jamás tuvo que vivir.

M: Como fan del grupo supongo que habrás vivido algunas experiencias cerca de ellos ¿Tienes alguna anécdota personal o algún recuerdo especial?

M: Hombre, quizás uno de los recuerdos más especiales lo tuve gracias al meet & greet que organizó la revista Metal Hammer en el Pavelló Olímpic de la Vall d’Hebron de Barcelona cuando vinieron a presentar Jugulator en abril de 98. No por la intimidad del encuentro -estuve con ellos y una veintena más de personas- pero sí por las diferentes sensaciones que vives en aquellos momentos y que quedan en tu memoria (la verdad es que estaba tan alucinado que apenas articulé palabra).
Todos los miembros de la banda me parecieron unas personas muy afables y cercanas, y para nada afectadas por los tópicos del éxito y el dinero. Recuerdo que fuera del pabellón había unas cien personas esperándoles. Cuando salieron y se dirigieron hacia el autocar, lo hicieron sin que les acompañara nadie de seguridad, parándose a firmar autógrafos y a hacerse fotografías con todo aquel que se lo pedía (¡hasta hubo padres que llevaron a sus hijos recién nacidos para que Glenn o K.K. los cogieran en brazos y poder inmortalizar la imagen!). Al día siguiente en Madrid pasó un poco lo mismo: aunque no había tanta gente esperándoles, todo el grupo -y muy especialmente Ripper- estaba flipando con el ambiente, creo que ni ellos se imaginaban que sus fans, tras tantos años fuera de circulación, les recibieran con semejantes muestras de admiración.
Con la vuelta de Rob, todo se ha convertido en menos espontáneo: ya no hay posibilidad de “interceptarles” cuando se dirigen al bus y las posibilidades de verlos se limitan únicamente a las citas preestablecidas a través de los famosos pases de backstage. Sólo Scott Travis se molesta en atender -en plena calle- a los fans que esperan lo que sea necesario para saludar, fotografiarse u obtener un autógrafo de alguno de ellos después del concierto.

M: ¿Qué disco del grupo recomendarías a la gente más joven que probablemente hayan escuchado poco de aquellos años en los que JUDAS PRIEST daba sus primeros pasos?

M: Creo que, como mínimo, todos los títulos que he comentado antes (Sad Wings Of Destiné, British Steel, Screaming For Vengeance, Defenders Of The Faith y Painkiller ) deberían estar en la discografía de cualquier fan del metal, sea joven, viejo, hombre, mujer …o lo que quiera, porque son obras imprescindibles para entender los diferentes momentos por los que ha pasado el metal a lo largo de estas décadas. Pero si por fans más jóvenes entendemos aquellos que conocen la producción del grupo a partir de los ochenta, la mejor recomendación -pese a que también sea la más obvia- sea Unleashed In The East, el directo grabado en Japón durante la presentación de Killing Machine a finales de los setenta y que, gracias a los re-masters, recopila una buena muestra de lo mejor que hicieron en aquella década: «Tyrant», «Sinner», «Starbreaker», «Exciter», «Delivering The Goods», «Running Wild», las versiones de «Diamonds & Rust» y «The Green Manalishi (With The Two Pronged-Crown)»… ¡eso sin citar los clásicos atemporales… brutal!

M: ¿Cómo ves el panorama actual del Metal con todas sus nuevas vertientes, la saturación de bandas, internet, etcétera?

M: Creo que el metal está muy vivo. Desde hace mucho tiempo que las constantes mutaciones a las que se ha visto sometido le han insuflado energías renovadas que le permiten seguir adelante, sin que haya motivo para pensar en un final a medio o largo plazo. Los ciclos se repiten y es cierto que el tiempo pone a cada uno en su lugar y son los años los que dicen si un grupo o una tendencia era algo más que una moda.
Por otro lado, es evidente que la oferta de estilos, grupos, discos y formatos, conciertos y festivales resulta absolutamente abrumadora. Hace veinte años, cualquier banda de heavy metal que se acercaba a Barcelona, tocaba ante ocho mil personas en el Palau Municipal dels Esports, básicamente porque al haber pocos grupos lo suficientemente importantes como para poder salir de gira, sus conciertos se vivían como auténticas celebraciones. Ahora, por ejemplo aquí en Barcelona ciudad, en menos de un mes, podremos disfrutar de Devil Driver, Malmsteen, White Lion y Whitesnake (¡sólo por citar a los extranjeros!). Evidentemente será en salas relativamente pequeñas -que difícilmente reventarán su aforo-, pero con precios altísimos, con lo que estás obligado a pensarte muy bien a cuál de ellos asistirás. Quizás la oferta no supera a la demanda, pero sí que pulveriza nuestros bolsillos.
Más o menos sucede lo mismo con los discos: gracias a la proliferación de compañías independientes, muchas bandas que estarían condenadas al ostracismo, tienen la posibilidad de editar sus trabajos y sino, tienen la opción de colgar su música en la red. Evidentemente esto es fantástico, pero también conlleva diversificar las inversiones de los pobres fans.
Antes había menos bandas con contrato discográfico y las novedades llegaban espaciadas en el tiempo, con lo que todo el mundo se veía “obligado” a comprar ese trabajo y los ingresos de las bandas por este concepto eran mayores. Por otro lado, el público podía disfrutar mucho más de la escucha -casi diría que estudiar y diseccionar ese disco- sin que se le “acumulara” el trabajo.
Ahora, con Internet, tienes al alcance de un click la discografía entera de cualquiera por un coste bajísimo (cuestiones morales y pobreza de sonido al margen). Eso hace que pocos se gasten el dinero en los desorbitados precios de los CD, pero también te da la posibilidad de elegir entre el grano y la paja, entre lo que realmente vale la pena.
El resultado de todo ello es que los artistas ganan menos que antes con las ventas de discos, pero lo que pierden por un lado lo recuperan con lo que cobran en sus contratos -y que revierte en el precio de las entradas- o con el merchandising, la auténtica gallina de los huevos de oro.
Está claro que todo tiene una doble lectura y aquí es donde entra la capacidad de cada uno a la hora de discernir si están o no tomándonos el pelo.

M: Nada más, muchas gracias por tus respuestas y aquí tienes un espacio para despedirte de los lectores.

M: Ante todo agradecer a quienes formáis Noizzwebzine por el espacio que me habéis ofrecido para dar a conocer entre vuestros lectores los entresijos que han rodeado el proceso de creación del libro Judas Priest – Los dioses del metal. Y decir también que los beneficios de las ventas derivados de los derechos de autor serán donados a la obra social de la fundación de una conocida clínica oftalmológica de Barcelona.

Muchas gracias,
Rock Hard, Ride Free

http://www.quarentenaediciones.com

30 de juny 2008

Entrevista a Metal Symphony

Charlamos con...: Marc Milà, autor de Judas Priest. Dioses del metal

Dentro de nuestra libreria además de tener todas las novedades literarias queremos ofrecer una ficha especial de cada libro para saber más de él.... Y que mejor fuente de información que hablar con su propio autor... Así que cada vez que tengamos oportunidad, os ofreceremos entrevistas a los autores de los libros que reseñamos aquí. De nuevo estrenando sección, tenemos a Marc Milà autor de "Judas Priest. Los dioses del metal" donde a parte de hablar de su libro, nos cuenta como conoció a la banda, cuales son sus gustos musicales o que opina del último disco del grupo "Nostradamus" entre otras cosas... esto es lo que nos cuenta...
Rosa Ibanez/ David Aresté

M.S.: Hola Marc, gracias por tu tiempo. Comentarte que eres el primer autor de libros que entrevistamos en nuestra nueva sección, así que es un placer tenerte por aquí, ¿qué tal estás?

M.M: Muy bien, gracias. Encantado de responder a vuestras preguntas y muy honrado porque contéis con esta entrevista para inaugurar vuestra nueva sección.

M.S.: La primera clara y en bandeja: ¿por qué Judas Priest? ¿Qué tienen ellos que no tengan otras grandes bandas como Metallica, Iron Maiden, Scorpions…?

M.M: No recuerdo ahora quién fue quien dijo que cuando descubres los motivos por los que te gusta alguna manifestación artística, automáticamente deja de interesarte. ¿Por qué Judas Priest? ¿Qué tienen ellos que no tengan los demás? Me resulta difícil explicarlo. Quizá -y aunque sea muy obvio- por todo, pero principal y evidentemente por sus canciones. El impacto que me supuso con diez años llegar a mi casa con la cinta de cassette de British Steel y escuchar las primeras notas de «Breaking The Law», fue tan grande que me marcó para siempre, como creo que lo habría hecho con cualquiera. Si además, meses más tarde estrenan en televisión el video de «Freewheel Burning», en donde la banda se presenta con toda la imaginería del metal llevada al grado sumo, tal vez se obtenga la respuesta a tanta devoción.


M.S.: Según la contraportada del libro “juras y perjuras” que es el primer libro que escribes pero que también será el último. ¿Por qué? ¿No hay otro grupo que merezca semejante esfuerzo?

M.M: Como también explico en la contraportada no soy escritor ni periodista, ni tampoco me dedico profesionalmente a nada que tenga relación con este mundo. Mi trabajo no tiene en absoluto nada que ver con las letras y ponerse a escribir requiere de muchas horas de las que, a causa de la actividad laboral que me da de comer, no dispongo. Crear esta obra ha sido un hobby que se ha venido desarrollando a lo largo de muchísimos años. Los dioses del metal está concebido como el tributo que rindo a la banda a la que admiro y que con su música me ha acompañado, y todavía lo hace ahora, a lo largo de las diferentes etapas de mi vida. Los músicos hacen versiones de las canciones de Judas Priest porque les gusta el grupo, yo, sencillamente, he escrito un libro. Además, y a riesgo de parecer pedante, no creo que jamás pueda llegar a acumular tanto conocimiento de otro grupo como el que tengo de los Apóstoles de la fe metálica.

M.S.: ¿Has tenido la oportunidad de conocer a los miembros de Judas en persona? ¿Has podido intercambiar alguna palabra con ellos?

M.M: Bueno, más que conocerles, estuve con ellos y una veintena más de personas en el meet & greet que organizó la revista Metal Hammer en el Pavelló Olímpic de la Vall d’Hebron cuando presentaron Jugulator. Estaba tan alucinado que apenas articulé palabra, el simple hecho de tenerlos delante ya era suficiente. Todos me parecieron unas personas muy afables y cercanas, y para nada afectadas por los tópicos de la fama y el éxito. Recuerdo que fuera del pabellón había unas cien personas esperándoles.
Cuando salieron y se dirigieron hacia el autocar, lo hicieron sin que les acompañara nadie de seguridad, parándose a firmar autógrafos y a hacerse fotografías con todo aquel que se lo pedía (¡hasta hubo padres que llevaron a sus hijos recién nacidos para que Glenn o K.K. los cogieran en brazos y poder inmortalizar la imagen!). Todo el grupo, pero en especial Ripper, estaba flipando con el ambiente, creo que ni ellos se habrían imaginado que aquello pudiese ser cierto.


M.S.: ¿Conocen la existencia del libro? Si es así, ¿qué opinan de él? Y si no saben de su existencia, ¿vas a buscar la forma de hacérselo saber?

M.M: Que yo sepa, el grupo no tiene conocimiento de la aparición del libro ya que con la editorial decidimos no hacérselo saber para evitar posibles problemas legales. Por norma general, los miembros de Judas Priest no quieren tener ningún tipo de relación con nada en lo que ellos no hayan tenido el control absoluto a lo largo de todo su proceso. De una manera u otra, así me lo dio a entender su mánager, Jayne Andrews, cuando hace tiempo quise ponerme en contacto con ellos. Además, el ejemplo más reciente lo tenemos con el libro de Neil Daniels Judas Priest – Defenders Of The Faith, donde en sus páginas el autor reproduce el e-mail de respuesta de la oficina de management del grupo, en el que más o menos le contestan esto mismo que acabo de explicar.

M.S.: ¿En qué momento dejas de ser un seguidor más del grupo y decides convertirte en su biógrafo? ¿Hubo algún hecho determinante?

M.M: La verdad es que todo empezó un poco a modo de terapia: la gente ya estaba harta de escucharme hablar siempre del grupo y de sus gestas y como tampoco quería perder a mis amistades, decidí escribir todo aquello que sabía de la banda. Esta idea surge alrededor del año 1992 o 1993, y aunque por la época también tuvo lugar la deserción de Rob, no fue ése el factor que me llevó a elaborar la biografía.


M.S.: ¿Quizá fue cuando hubo el reemplazo de Ripper Owens por Halford? ¿Qué pensaste en aquel momento? ¿Era el sustituto ideal?

M.M: La marcha de Halford y la posterior llegada de Owens pienso que fue uno de los momentos más delicados de la historia de la banda y es por eso que es una de las partes del libro donde hay mayor profusión de datos.
No puedo negar que cuando se anunció el fichaje de Ripper me sentí feliz, porque eso quería decir que los fans podríamos volver a disfrutar de la música de Judas Priest tanto en estudio como en directo. Cuando escuché su voz en Jugulator se disiparon todas las dudas sobre si habían acertado o no con el recambio.
Aunque mucha gente siempre ha criticado su falta de carisma sobre el escenario, pienso que Ripper es un vocalista estratosférico, las giras protagonizadas por él, insuperables y en sus shows he disfrutado como nunca. Los elepés de estudio editados en esos años fueron, como marca la tradición de Judas Priest, fruto de su constante evolución y del interés por no perder comba, tomando elementos de las diferentes corrientes que en aquel momento estaban en boga y adaptándolas a su personal estilo. Muchas veces, correr este riesgo lleva implícito el hecho de equivocarse.

M.S.: Y luego tenemos la vuelta de Halford. ¿Crees que era algo necesario o te pareció más un posible movimiento de marketing? No olvidemos que en la gira del “Demolition” no consiguió congregar en la sala Razzmatazz de Barcelona más de 1.500 personas y en la gira de reunión en el Pavelló Olímpic de Badalona tocaron frente a 10.000.

M.M: Quiero pensar que, sin olvidar la importancia económica que entrañó dicha operación, la reunión se produjo cuando ellos ya habían restablecido auténticamente su amistad, tras largos años intercambiándose reproches. También es cierto que la carrera de los Sacerdotes estaba, y está, más cerca de su fin que no de sus primeros verdores, con lo cual es lógico pensar que sea Rob quien ocupe el puesto de cantante llegado ese momento. Respecto a las pobres ventas de Demolition y a la escasa asistencia de público a sus conciertos durante esa época, tal vez encontremos la razón en que tanto en este trabajo como en su anterior Jugulator sus propuestas no acababan de casar con los gustos de los seguidores clásicos de Priest; pero nunca fue culpa de Ripper: él únicamente se limitó a cantar -y cabe decir que fantásticamente bien- aquello que componían Tipton y Downing.


M.S.: Aunque no es el tema que nos ocupa, pero entrando un poco más en lo musical, ¿qué te parece que el nuevo disco de Judas Priest sea conceptual? Bien porque después de tantos años siguen evolucionando; o mal porque no les pega un estilo tan “épico”?

M.M: Sacar un trabajo conceptual en el mundo del metal es todo menos original y más si se trata de un personaje tan manido como Nostradamus. Pero lo que también es cierto es que dentro del espectro de los Defensores de la Fe es algo totalmente novedoso, ya que se trata de la primera vez que lo hacen y supongo que el reto de crear una obra que concatene uno tras otro los momentos más significativos y claves de la vida de este visionario para relatarla -huyendo de referirse a sus trilladas profecías y predicciones- ha sido la motivación que les ha llevado a involucrarse en este proyecto, la simple idea de ir más allá de sus experiencias musicales anteriores.

En Nostradamus han decidido evolucionar añadiendo, como tú muy bien dices, elementos épicos y grandilocuentes que no encontrábamos antaño en sus composiciones, ampliando su espectro musical sin que esto les lleve a perder sus rasgos propios de identidad. Estos repentinos virajes son lo que les hace ser grandes: quizá sea esta imprevisibilidad, este no ceñirse a su propio esquema lo que convierte cada obra en algo único.
Creo que este nuevo trabajo no entra a la primera escucha, ya que los temas son mucho más largos y menos directos que de costumbre, además de contener muchos desarrollos acústicos y de teclados. Pero, por otro lado, creo que estamos ante un disco preciosista al que le vas descubriendo diferentes detalles tras cada escucha y en donde destacan temas que pasarán a convertirse en nuevos favoritos.
Lo que si está claro es que no va a dejar a nadie indiferente y que será idolatrado y defenestrado a partes iguales. Por mi parte, únicamente puedo darles mi aprobación, pienso que se trata de una compilación de excelentes canciones, que marcarán un nuevo hito en su carrera.

M.S.: Supongo que estarás implicado dentro de la escena “metálica” actual, ¿nos podrías decir que grupos escuchas a día de hoy de este género o algún concierto al que hayas ido?

M.M: La verdad es que mis gustos han variado muy poco a lo largo de los años y el grueso de grupos que escucho continúa estando compuesto por los que eclosionaron a principios de los ochenta. Esto no quiere decir que no haya ido incrementando mi lista con grupos con Helloween, Rage y Megadeth o posteriormente Gamma Ray, Primal Fear, Hammerfall y Edguy. Tampoco quiere decir que me cierre en banda a un estilo concreto: también escucho Bonfire, Poison, White Lion o Children Of Bodom. Los últimos conciertos a los que he ido han sido a los de 80’s Dreamers (
http://www.80sdreamers.com/), un grupo de Barcelona que hace covers de bandas de metal de los ochenta. Si podéis, no os perdáis sus directos.

M.S.: ¿Cuánto tiempo tardaste en recopilar toda la información? ¿Y luego en escribir el libro? ¿Encontraste alguna dificultad a la hora de conseguir los consentimientos para publicar cierto material?

M.M: Como ya he dicho antes, todo empezó siendo simplemente un hobby. Poco a poco iba recopilando todas las noticias y entrevistas que aparecían en las publicaciones especializadas (evidentemente a esta ardua tarea me ayudaban los familiares, amigos y conocidos que sabiendo de mi "enfermedad" me hacían llegar todo lo que caía en sus manos referido a los Dioses del metal), y así fui haciéndome con una cantidad considerable de información que decidí convertir en algo parecido a un libro durante 1993.
A lo largo de esos años, "el libro" era el entretenimiento al que le dedicaba buena parte de los períodos vacacionales, y a esta búsqueda de datos se unió un nuevo aliado: Internet y, fundido a este fenómeno, las brutales páginas de los auténticos fans de Priest diseminados por todo el planeta. Este proceso de trabajo fue desarrollándose así hasta la vuelta de Rob a Judas Priest en julio de 2003, momento que creí suficientemente significativo para dar por acabada esta obra. Desde ese momento y hasta junio de 2007 todo quedó en un documento de Word. Finalmente, a principios de octubre de ese mismo año, y tras haber contactado con Quarentena Ediciones, decido traducir el libro al castellano (el texto original está escrito en catalán) y en ese proceso darle los últimos retoques y ampliarlo considerablemente, para entregárselo a Pere Homs, el editor, en febrero de este 2008.


Respecto al consentimiento por parte de sus autores de publicar las fotografías aparecidas en el pliego central y en la portada, todos ellos se mostraron totalmente dispuestos a cedérmelas, lo que para mí ha sido todo un honor. Las de la agencia ForSe son de los fotógrafos que trabajan con la editorial; las de Mariano Muniesa son una cesión para este uso a Quarentena Ed., con quienes acaba de publicar la biografía de Led Zeppelin titulada El poder de la pasión y la magia; Laura es mi mujer (y me las está cobrando en especias, ja, ja…). Con Hood, Petersen, Messina y Dassy contacté a través de e-mail y todos ellos resultaron personas muy amables.
Las fotografías que aparecen firmadas como “colección privada del autor” son aquellas que he ido adquiriendo a lo largo de los años, pero que, lamentablemente, quienes me las han facilitado no ha sabido decirme quiénes eran sus autores.

M.S.: Entrando un poco más de lleno en tu experiencia como escritor, ¿por qué decidiste escribir en presente? ¿Qué tipo de ritmo intentabas darle a la obra?

M.M: Decidí hacerlo así para que cuando se leyera resultara más fácil transportarse a las diferentes épocas y se pudieran vivir más intensamente aquellos momentos.


M.S: Ahora se llevan más los libros de autoayuda, de la Familia Real Española o explicando las intimidades de algunos famosos…. A nivel del mercado más general, ¿qué pretendes enseñarnos con este libro de Judas Priest? Supongo que estarás de acuerdo en que, por desgracia, están más en boga los primeros que cualquier otro género, dejándolos así un poco de lado, ¿verdad?

M.M: Evidentemente estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas, pero si te digo la verdad, no me he planteado dónde ni cómo se puede ubicar este trabajo dentro del actual panorama editorial. Únicamente es una muestra de idolatría hacia el grupo -bajo mi humilde punto de vista- más grande de todos los tiempos.
Si además la obra se va vendiendo, la gente disfruta de su lectura y valora el trabajo y el esfuerzo que hay detrás de ella, la satisfacción que siento no puede ser mayor.

M.S.: Y una pegunta que no puedo dejar de hacerte porque ha sido algo que me ha llamado la atención a lo largo de toda la lectura. En un libro en el que de forma recurrente aparecen los nombres de los países y ciudades por los que pasaron Judas, ¿por qué “Estado español” y no “España”?

M.M: Es un término que creo que engloba mejor las diferentes sensibilidades y realidades nacionales, sin que tenga ninguna otra segunda lectura. Es sencillamente sentirse más a gusto con una opción que con la otra. Es algo parecido a lo que pasa con el hecho de hablar del grupo como Judas Priest, Priest, Dioses del metal, Sacerdotes o Defensores de la fe en lugar de hacerlo como Judas a secas.

M.S: Por nuestra parte ya hemos acabado, agradecerte de nuevo tu tiempo y si quieres decir algo que no se haya dicho, este el momento. Gracias una vez más y ¡suerte!

M.M: Muchísimas gracias a todos los que formáis Metal Symphony por concederme esta entrevista con la que sin lugar a dudas me ofrecéis la posibilidad de dar a conocer el trabajo de toda una vida a los visitantes de vuestra fantástica web. No querría despedirme sin antes decir que todos los beneficios derivados de los derechos de autor de Judas Priest – Los dioses del metal los donaré a la obra social de la fundación de una conocida clínica oftalmológica de Barcelona.

Lo dicho, muchas gracias y a seguir en la brecha.

Rosa Ibanez / David Aresté
Fotos directo: Stuart MacDonald